Quiénes Somos Contactar Lista de Correo de Tritón  
  Los reguladores frente al frío
   
   

Con el auge del buceo en nuestro país, diferentes modalidades del mismo que anteriormente eran realizadas por una minoría, se van generalizando, siendo practicadas cada día por más submarinistas.

Las inmersiones profundas, con mezclas gaseosas, bajo el hielo, en cuevas, en aguas interiores, exigen para nuestra seguridad un perfecto funcionamiento de nuestro equipo, especialmente de aquel que nos suministra la mezcla respiratoria adecuada a nuestra inmersión y cuya avería puede transformar en tragedia en segundos nuestra inmersión.

El buceo en aguas frías exige lo máximo a nuestro equipo


Existe un riesgo adicional inherente a este tipo de inmersiones que no es tenido en cuenta en muchos casos por desconocimiento del mismo, el cual deberá sopesar y prevenir con tanta seriedad como la narcosis, la hipotermia, la intoxicación por CO2 u oxígeno, o la imposibilidad de acceso directo a la superficie. Este riesgo es la posibilidad de gripaje del regulador que recientemente se ha barajado junto con otros factores como posible causa de un accidente mortal.

¿Qué es el gripaje?

Cuando el motor de explosión de un vehículo se sobrecalienta por falta de refrigeración, o debido a la carencia de lubricante o bien a la presencia de un cuerpo extraño en los cilindros, la fricción generada provoca un calentamiento que dilata en exceso el pistón y produce el agarrotamiento del mismo contra las paredes del cilindro, provocando el bloqueo del motor.
El caso contrario sucede con el regulador, es decir, si el descenso de temperatura generado por la expansión de la mezcla respiratoria en la primera o segunda etapa no se disipa suficientemente en el agua, el pistón se puede bloquear en posición abierta o cerrada, lo cual lleva a un flujo violento o a la total ausencia de gas.

Las partículas en suspensión pueden gripar nuestro regulador

¿Porqué se produce?

Si tocamos una botella de aire recién cargada podemos comprobar que se encuentra caliente y estará tanto más caliente cuanto más rápida haya sido la carga. Por contra, si abrimos completamente el grifo, notaremos su rápido enfriamiento e incluso la formación de hielo en pleno verano alrededor de la válvula de salida. Ello es debido a la rápida expansión del aire y al rápido flujo de salida que genera un importante enfriamiento. Este es principio de funcionamiento de los frigoríficos, en los cuales un compresor comprime un gas refrigerante que luego se descomprime generando frío.

Por ello, cuanto más fría está el agua que nos rodea, más cuesta disipar el frío producido por la expansión del aire, cuanto más profundos estamos o más aire demandamos del regulador mayor expansión del aire estamos provocando, y si además utilizamos helio, este gas actuará de forma parecida al refrigerante de un frigorífico, provocando un mayor enfriamiento.
Existe un factor de riesgo añadido que es la humedad relativa del aire que respiramos. La cantidad de vapor de agua que puede permanecer en estado gaseoso en un volumen de aire es directamente proporcional a su temperatura. Si disminuimos bruscamente la temperatura del aire a causa de la expansión en el regulador, la humedad relativa del mismo será superior al 100% generando la condensación del exceso de humedad en gotitas de agua que se congelarán en las paredes de la cámara de expansión y obstaculizarán el movimiento de sus mecanismos.
La inmersión en aguas cargadas de partículas, algo habitual en cuevas o lagos, tiene como riesgo añadido a la frialdad, la introducción de arena o incluso gravilla en la primera o segunda etapa. Ello puede derivar en el bloqueo de las válvulas.

¿Cómo evitarlo?

Los fabricantes de material de buceo aplican una serie de soluciones en los reguladores tendentes a minimizar estos riesgos que podemos enumerar:

-Reguladores de membrana que evitan cualquier introducción de objetos extraños en la primera etapa.
-Reguladores de pistón con una cubierta metálica y una membrana que transmite la presión sellando el mecanismo.
-Capuchones de goma o mixtos llenados de glicol u otro lubricante anticongelante que sellan y dificultan el congelamiento de los mecanismos.
-Recubrimientos de muelles y palancas con una película antiadherente de teflón que rechaza las partículas de hielo que pueden bloquear las válvulas.
-Inserciones metálicas y aletas en las segundas etapas de plástico que actúan como intercambiadores de calor entre el agua y el regulador.
-Se comercializa también en la actualidad una válvula denominada "free flow", de seguridad discutible, que instalada entre la segunda etapa y el latiguillo, permite en bloqueo del flujo de aire.
Aparte de estas medidas de seguridad pasivas, existen una serie de medidas que es aconsejable adoptar y que serán de vital importancia caso de no utilizar material previsto para buceo en aguas frías.
-Redundancia: Existe un dicho aplicable al buceo técnico y extensible al buceo en general "two is one, one is none" cuya consecuencia práctica es la regla de Murphi, "si algo puede fallar, fallará y lo hará en el peor momento". Ello implica la necesidad de llevar al menos dos reguladores completos, y a poder ser, dos sistemas de suministro de aire totalmente independientes. Ello será de obligado cumplimiento en caso de inmersión en cueva o bajo techo a poco que nos alejemos del acceso directo a la superficie. En principio sería una buena opción llevar dos reguladores diferentes para minimizar el riesgo de que en idénticas condiciones de temperatura y presión pudieran fallar ambos.
-Octópus: Partiendo de la base de que debemos llevar dos reguladores completos, ¿para qué queremos otra manguera más? Además, si cedemos aire a nuestro compañero vía octópus en caso de gripaje de su regulador, provocaremos casi con seguridad el gripaje de nuestro propio regulador por la sobredemanda de aire al ser dos a respirar de la misma primera etapa. Si nuestro regulador se gripa y tenemos conectado un octópus, habrá dos bocas de salida en vez de una por lo que todavía perderemos aire más deprisa. Por ello el octópus deberá ser desmontado.
-Valorar el riesgo: El razonamiento basado en "a mí esto no me puede pasar" no suele dar buenos resultados. He visto reguladores teóricamente preparados para inmersión en aguas frías US Navy Class A griparse a 10 mts de profundidad en agua a 8ºC frente a modelos básicos de membrana con más de 25 años funcionando perfectamente en agua a 3ºC. Si la temperatura del agua en superficie es inferior a 10ºC ( en el fondo puede estar mucho más fría) habrá que considerar la posibilidad de un gripaje.
-Cuidar la calidad del aire: Cuanta más humedad relativa tenga el aire de nuestras botellas, mayores posibilidades de formación de hielo existirán. Deberemos procurar que el aire de nuestras botellas sea lo más seco posible. Igualmente, si es posible y para condiciones extremas de frío, las botellas no deberían estar cargadas a más de 150atms para reducir la expansión en la primera etapa.
-Cuidar de nuestros reguladores: Además de las pertinentes revisiones, guardarlos protegidos del frío y secos en la medida de lo posible hasta el momento mismo de la inmersión. Procurar no respirar de los mismos hasta que estén sumergidos, y vigilar los conmutadores dive-predive para evitar que entren en flujo continuo. Los sistemas de ajuste de caudal deberían estar al mínimo.
-Respirar despacio, procurando no sobrecargar el regulador. Si estamos hinchando el jacket o el traje seco no respirar al mismo tiempo o hacerlo desde reguladores diferentes. Evitar utilizar el pulsador de purga del mismo. Existe el riesgo añadido de bloqueo del hinchador del chaleco que nos podría provocar una subida descontrolada. No está de más revisar de vez en cuando el sistema de hinchado del chaleco, y limpiarlo y lubricarlo adecuadamente.
-Si utilizamos el regulador en aguas con mucha materia en suspensión o en pasos estrechos cercanos al fondo, habrá que valorar la protección de la segunda etapa contra la intrusión de cuerpos extraños. Se puede proteger la abertura de la boquilla con una fina red, o en casos extremos, cuando se abandonan botellas de emergencia como medida de seguridad, envolver la totalidad de la segunda etapa en una media de nylon.

La máxima exigencia se produce a profundidad y con agua fría

¿Que hacemos si finalmente se gripa?

El gripaje se inicia generalmente en una de las etapas, contagiándose con rapidez a la otra a causa del elevado flujo de aire.
La primera medida a tomar será asegurar el suministro de aire evitando cualquier riesgo de sobrepresión pulmonar. Deberemos pasar a respirar del regulador alternativo e inmediatamente después tratar de bloquear el paso de aire del regulador afectado. Si no somos capaces de acceder a nuestros grifos, deberíamos experimentarlo antes, la solución más rápida será acercarnos al compañero para que lo haga él teniendo cuidado de no equivocarse de grifo. Es recomendable abrir los grifos completamente para evitar confusiones sobre el sentido de cierre, o marcar claramente en la propia botella la dirección de apertura y cierre del grifo.. Una vez cerrado, y pasados unos segundos podremos intentar abrirlo de nuevo con precaución, y respirar lentamente guardando el aire unos segundos en los pulmones para exhalarlo más cálido.
El riesgo de vaciar la botella es elevado teniendo en cuenta el flujo de al menos 1000 lts por minuto de la mayor parte de los reguladores, por lo que deberemos ser muy conservadores estableciendo nuestra reserva de aire, especialmente si buceamos con una sola botella con doble grifería. Asimismo deberemos adoptar especiales precauciones si prevemos entrar en descompresión ya que nos podríamos encontrar sin gas suficiente para realizarla.
En caso de tener que respirar de un regulador gripado deberemos hacerlo con precaución separándolo de la boca a cada inspiración y procurando no cerrar completamente los labios alrededor de la boquilla para evitar un posible riesgo de sobrepresión pulmonar, en el caso de que la válvula de expiración del regulador no bastase para expulsar el aire no inspirado. La utilización de botellas laterales, con fácil acceso a los grifos, puede permitir gestionar de forma bastante eficaz la utilización de un regulador gripado. Si abrimos, el grifo cuando se inspira del mismo, y lo cerramos hasta la siguiente inspiración, la pérdida de gas será mínima.
La adopción de estas medidas nos permitirá disfrutar con mayor seguridad de estas apasionantes especialidades del buceo autónomo controlando un riesgo poco aparente pero precisamente por ello potencialmente muy peligroso por las especiales circunstancias de profundidad y dificultad de acceso a la superficie.

En otro de nuestros artículos puedes encontrar una comparativa única del comportamiento de un buen número de reguladores frente al frío.

Enero de 2003

Miguel Castro. Grupo Tritón

 


© 2003 Grupo de Espeleobuceo Tritón
info@grupotriton.org