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Introducción:
En este nuevo estudio sobre la materia, y como
continuación del anterior artículo Los
reguladores ante el frío, hemos
querido alcanzar un conocimiento con base empírica,
sobre la resistencia real al frío de los diferentes
modelos de reguladores presentes en el mercado, así
como sobre la eficacia las diferentes soluciones técnicas
con las que los fabricantes tratan de solventar este problema.
Nota importante:
La práctica totalidad de los reguladores sometidos
a estas pruebas están homologados para su utilización
en aguas frías. No obstante, la experiencia nos demuestra
que desgraciadamente, incluso reguladores teóricamente
homologados para este tipo de inmersiones, se gripan.

En aguas frías un buen regulador
es fundamental
Alarmados por estas circunstancias, y pensando
en nuestra propia seguridad, ya que gran parte de nuestras
inmersiones se desarrollan en entornos confinados, donde un
fallo de regulador puede ser catastrófico a pesar de
la redundancia de equipos, nos hemos decidido a realizar nuestro
propio test de resistencia al frío en condiciones mucho
más duras que las establecidas por la norma EN250,
haciendo precisamente todo aquello que los fabricantes aconsejan
no hacer, es decir, enfriando los reguladores antes de su
uso, humedeciendo las segundas etapas, empleando aire cuya
humedad relativa excede los límites adecuados, sometiéndolos
a sobrecargas, introduciendo agua directamente en la toma
de aire de la primera etapa, y otras variadas torturas.
La conclusión obvia que se obtiene por pura lógica
es que aquellos reguladores que en estas circunstancias extremas
se hayan comportado mejor, deberían ser más
fiables en condiciones de buceo menos duras.
Y, en consecuencia, aquellos reguladores que no hayan superado
el test, aunque superen la norma EN250, que no es ni mucho
menos, palabra de Dios ni garantía de infalibilidad,
serán en principio más propensos a fallar.
Diseño del test:
La realización de la serie de pruebas
en que nos hemos basado para la efectuar este estudio ha presentado
bastante más dificultad de la que inicialmente preveíamos.
Para poder extrapolar conclusiones válidas de los resultados
obtenidos, es necesario seguir un método que someta
a todos los reguladores a unas condiciones de utilización
lo más parecidas posibles. Variaciones en factores
como la temperatura, la humedad del aire o el flujo, influyen
de forma significativa en la formación de hielo y en
consecuencia impiden obtenerlas.
Por ello, nos hemos visto obligados a suspender
las pruebas en varias ocasiones, según se presentaban
problemas que en la planificación inicial del test
no se habían previsto.
La temperatura del agua durante la prueba ha sido de 0ºC.
Esta temperatura es fácil de estabilizar con la simple
adición de hielo o nieve al agua, ya que tanto para
pasar de estado sólido a líquido, como al contrario,
se necesitan 80 calorías por gramo de agua o hielo.
Mantener constantes temperaturas por encima de 0ºC es
bastante más difícil, al ser mucho menor la
inercia térmica del agua en estado líquido,
y necesitarse tan sólo una caloría por gramo
para variar un grado la temperatura.
Para conseguir un flujo de aire constante, y en consecuencia
someter a las primeras etapas a un esfuerzo similar, todas
ellas se han conectado a una misma segunda etapa. Para esta
prueba hemos elegido la R-190 de Scubapro, que se purgaba
a fondo con el deflector vénturi en posición
cerrada. El hecho de que se purgase a fondo evita que la presión
intermedia a la cual está tarada la primera etapa,
que puede coincidir o no con la tensión del muelle
que cierra la válvula en la segunda, distorsione los
resultados.
Entre prueba y prueba, se pasaba la segunda etapa por un balde
de agua tibia que permitía eliminar el hielo formado
en la prueba anterior, el cual podría restringir el
flujo y distorsionar los resultados. Este agua caliente servía
también para hacer reaccionar nuestros ateridos dedos.
Para decidir si una primera etapa se ha gripado, no nos hemos
basado en el hecho de que la segunda se pusiera en flujo continuo.
Como se indica en el párrafo anterior, los diferentes
niveles de ajuste de las primeras etapas implican que por
ejemplo, una primera etapa tarada a 9 atm, tenga más
dificultades en poner en flujo continuo una segunda etapa
ajustada a 11atm, que una primera etapa tarada a 11 atm.
Por ello, para determinar que una primera etapa se ha gripado,
hemos conectado un manómetro a una de las salidas de
baja presión de la primera etapa. Se ha considerado
gripada cualquier primera etapa cuya presión intermedia
se haya incrementado en más de 2,0 atm durante el transcurso
de la prueba.
Para que el aire utilizado durante las pruebas
fuese lo más homogéneo posible, las 16 botellas
empleadas han sido cargadas en el mismo compresor, un Poseidón
P100 cuyo cartucho de filtrado Triplex se cambió al
efecto al inicio de las mismas. El aire empleado en la última
tanda de pruebas, realizada con aire húmedo, se humedeció
expresamente con un generador eléctrico de vapor antes
de ser aspirado por el compresor.
Pronto nos dimos cuenta de la limitada eficacia
de nuestros pulmones para mantener de forma constante un elevado
ritmo respiratorio que nos permitiera probar las segundas
etapas sometidas a un importante flujo. Por ello hemos simulado
la respiración humana conectando las boquillas de las
segundas etapas a la manguera de un hinchador de embarcación
neumática, colocado en posición de deshinchado.
Cada ciclo del pedal aspiraba 3,5 litros de aire. Si lo multiplicamos
por 20 ciclos por minuto equivale a 70 litros por minuto.

Para simular la respiración humana
conectamos la segunda etapa aun hinchador
Esta prueba, que en principio no difiere mucho
de la que exige la homologación EN250, 65 litros por
minuto en agua por debajo de 5ºC, se ve agravada por
el hecho de que una vez aspirado el aire del regulador, no
es expirado de nuevo a través del mismo húmedo
y caliente, como sería el caso de una respiración
real, sino que es expirado por la válvula de expulsión
del hinchador, de modo que no se añade calor al conjunto
ni se elimina el hielo que ha podido formarse en cada ciclo
respiratorio. También hay que considerar que se evita
añadir aire húmedo proveniente de los pulmones,
pero no hemos sido capaces de cuantificar hasta qué
punto un factor compensa al otro.




Estas cuatro fotografías muestran
los reguladores ensayados
Todos los reguladores sometidos al test, primeras
y segundas etapas, salvo el utilizado para comparar hasta
qué punto afecta a la resistencia al frío un
mantenimiento deficiente, eran prácticamente nuevos
o se encontraban en óptimo estado de revista.
Descripción del test:
Primeras etapas:
Tras haber llenado una vasija del tamaño adecuado con
agua dulce y nieve, y haber comprobado que la temperatura
del agua es de 0ºC, se introduce la botella y primera
etapa del regulador a probar, que previamente ha sido enfriado
mediante su depósito sobre la nieve. A la primera etapa
se conecta una segunda etapa Scubapro R190, un manómetro
de baja presión y uno de alta. Se anota la presión
de la botella y la presión de tarado de la primera
etapa.
Se purga a fondo la segunda etapa durante 5 segundos fuera
del agua, se suelta durante 5 segundos y se comprueba si la
presión intermedia sigue estable. Si es así,
se repite el proceso a 10, 20, 30, 40 y 50 segundos, siempre
y cuando en cada pausa la presión intermedia permanezca
estable dentro del margen de 2 atm. Se debe tener en cuenta
que si se indica que una primera etapa ha resistido el test
40 segundos, ello indica que ha resistido 10+20+30+40, es
decir 100 segundos, mientras que si una primera etapa ha resistido
30 segundos, ello indica que ha resistido 10+20+30, es decir
60 segundos.
Una vez finalizado el test, se procede a hacer lo mismo con
otra primera etapa, pasando previamente la segunda etapa,
que en todas las pruebas es la misma, por un baño de
agua tibia para eliminar el hielo.
Todas las primeras etapas han sido probadas dos veces; en
una ocasión con presión proveniente de la botella
superior a 100 atm al inicio de la prueba, y en otra con una
presión inferior a esta cifra. Con ello hemos tratado
de minimizar los efectos derivados de la diferencia de presión
de alimentación. Los resultados plasmados más
adelante corresponden siempre al peor de los obtenidos.

Detalle del enfriado del regulador
Segundas etapas:
Se conecta la segunda etapa a su correspondiente primera etapa.
Se anota y controla la presión de la botella y la intermedia
del regulador, para prevenir errores derivados de un posible
gripaje de la primera etapa . Se sumergen ambas en la vasija
y se aspira de la segunda etapa a 20 ciclos de 3,5 lts de
aire por minuto, durante un máximo de tres minutos
y medio, observando si la segunda etapa entra en flujo continuo.
Las segundas etapas, se prueban con el deflector vénturi
al mínimo y el tornillo regulador del esfuerzo inspiratorio
en posición intermedia si disponen de estos mecanismos.
Humedad:
Las primeras y segundas etapas que mejor han superado las
anteriores pruebas, y también la que peor resultado
ha dado, se someten a otra nueva tanda, en la cual el aire
de alimentación está cargado de humedad.
Mantenimiento:
Se somete a idénticas pruebas a dos reguladores de
la misma marca y modelo. Uno de ellos revisado recientemente,
y el otro revisado hace tres años y utilizado intensamente
en ese período de tiempo.
Reducción de la presión intermedia:
Existe la opinión de que disminuir la presión
intermedia de tarado de la primera etapa, disminuye la posibilidad
de gripado del regulador. Para realizar esta prueba, hemos
empleado una primera etapa de pistón sin compensar
Cressi, que permite variar externamente el ajuste de la presión
intermedia con mucha facilidad.

La formación de escarcha se inicia
rápidamente
Resultados del test por marcas y modelos:
Apecks:
Aparentemente, uno de los reguladores más prestigiosos
para su empleo en aguas frías.
Hemos probado una unidad TX50, cuya primera etapa de membrana
incorpora un sistema antihielo por medio de cámara
seca sellada. La segunda etapa, compensada igualmente, incorpora
radiador, ajuste del vénturi y de la tensión
del muelle.
Conclusiones: La primera etapa ha soportado 50 segundos
de purga, estando a la altura de las mejores de la prueba.
Por el contrario, la segunda etapa comezó a perder
aire ,pasados 110 segundos y tuvimos que recurrir a incrementar
la tensión del muelle para evitar la pérdida
de aire. A partir de los 150 segundos, sólo podíamos
evitar la pérdida de aire a base de golpecitos que
desprendieran el hielo.
Conectada a la botella de aire húmedo, la primera se
heló pasados 20 segundos, y la segunda a los 50, teniendo
que volver a recurrir a los golpes.
Beuchat:
De esta conocida marca francesa, hemos probado dos primeras
etapas VX10 y una VXT8. Todas ellas de membrana compensada
y provistas de un "sistema antihielo integrado revolucionario"
según indica el fabricante. Este sistema parece a simple
vista ser una cápsula entre la membrana y el muelle
principal de la primera etapa, rellena con grasa de silicona.
Como segundas etapas, hemos probado la VX10 Iceberg y la VXT8
Evolution, ambas compensadas y con regulador de vénturi.
La primera de ellas incorpora además una cubierta de
aluminio, un radiador y un regulador de tensión del
muelle. El fabricante recomienda utilizar para aguas frías
sólo la Iceberg, y no la VXT8 Evolution.
Conclusiones: Las primeras etapas etapas VX10 han
soportado 30 segundos de purga. LA VXT8 se mostró inestable
al inicio de la prueba, con una presión intermedia
que ascendía a 15,5 atm. Finalmente se estabilizó
en 11,2 atm y resistió 20 segundos de purga. Según
nos han indicado, parece ser que existe algún problema
con los asientos de alta presión de esta marca en algunas
unidades.
La segunda etapa Iceberg soportó 100 segundos de test
inspiratorio sin perder aire, y 30 más con el tornillo
de ajuste apretado al máximo.
La segunda etapa VXT8 soportó el test inspiratorio
durante 50 segundos. Posiblemente se vio afectada por la inestabilidad
de la primera etapa. De cualquier modo, el fabricante no indica
que esta segunda etapa sea apropiada para inmersión
en aguas frías.
Cetáceo:
Esta firma mallorquina, único fabricante nacional en
la actualidad de reguladores, nos ha facilitado un prototipo
experimental a membrana para incluirlo en la prueba.
La primera etapa, de reducido tamaño y curioso diseño,
incorpora dos cámaras de alta presión interconectadas,
pero de funcionamiento independiente. Ambas cámaras
de alta alimentan simultáneamente una segunda etapa
esférica diminuta, equipada con una válvula
oscilante upstream.
Esta configuración obedece a la idea de que si duplicamos
las cámaras de alta, el esfuerzo al que las sometemos
se reduce en consecuencia a la mitad, y con ello disminuyen
también las posibilidades de griparlas.

Cetáceo, un novedoso regulador
Sometidas a la prueba, las primeras etapas gemelas soportaron
30 segundos de purga. La presión intermedia a la que
está ajustado este regulador asciende a 16 atm, y los
orificios de compensación de las cámaras de
alta son de reducido diámetro, circunstancias que pueden
afectar negativamente a su resistencia al frío.
La doble cámara de alta parece no obstante, una buena
idea a desarrollar. Combinada con un mecanismo que permitiera
aislarla de la segunda etapa en caso de fallo, podría
resultar una opción interesante para este tipo de inmersiones.
La segunda etapa se mostró inestable desde un inicio,
y lamentablemente, no pudo ser sometida al test.
Cressi:
Hemos sometido al test las siguientes primeras etapas:
· Airtech AC7 de membrana compensada con protección
antihielo de cámara seca.
· MC10 de pistón compensado, conforme a la norma
EN250 para inmersión en aguas frías
· MC2 de pistón simple, conforme a la norma
EN250 para inmersión en aguas frías, con regulación
externa manual de la presión intermedia.
· FX3 antigua, de pistón compensado, no conforme
a la norma EN250 para inmersión en aguas frías,
pero con la cámara húmeda repleta de grasa de
silicona.
Y las siguientes segundas etapas Cressi:
· Airtech downstream compensada con ajuste del efecto
vénturi y esfuerzo respiratorio .
· FX3 downstream sin ajustes.

Detalle del interior de una primera etapa
totalmente congelada
Conclusiones: El modelo Airtech, con protección
antihielo de cámara seca, destaca como uno de los reguladores
más eficaces de la prueba. La primera etapa con el
accesorio de protección antihielo instalado, soportó
50 segundos de purga continua sin helarse.
Retirada esta protección, superó el test durante
30 segundos.
La segunda etapa Airtech superó igualmente el test
de respiración durante 2 minutos, comenzando a perder
aire ligeramente en el tercer minuto. Bastó apretar
ligeramente el tornillo de regulación para suprimir
este flujo incipiente.
Ninguna de los dos primeras etapas modernas de pistón,
MC10 y MC2, superaron el segundo 30. No obstante, considerando
que tampoco alardean de una especial resistencia al hielo,
su comportamiento fue bastante digno.
Aprovechamos la primera etapa de pistón sin compensar
MC2, que permite regular externamente la presión intermedia,
para tratar de demostrar si la misma afecta a la resistencia
al gripaje.
Regulada a 9 atm, soportó 40 segundos sin congelación,
y regulada a 11,5 atm, soportó sólo 20 segundos.
El tarado original con el que hicimos la primera prueba es
de 10,3 atm con la botella a 200 atm, y, como indicábamos
anteriormente, llegó así a 30 segundos.
Aparentemente, parece cierto que la disminución de
la presión intermedia incrementa la resistencia al
frío, aunque necesitaremos hacer más pruebas
para afirmarlo con más seguridad. Si finalmente es
así, esta primera etapa regulable puede resultar interesante
si ocasionalmente buceamos en aguas frías.
La segunda etapa antigua, modelo FX3 no resistió 40
segundos el test respiratorio. Al carecer de ajustes de ningún
tipo no permite compensar ningún exceso de presión
de la primera etapa, ni incrementar la tensión del
muelle.
La antigua primera etapa de pistón compensado FX3 con
la cámara húmeda repleta de grasa de silicona,
superó el test hasta el segundo 40.
Al conectar la primera etapa Airtech a la botella llena de
aire húmedo, el tiempo de resistencia al frío
bajó a 30 segundos. La segunda etapa se disparaba al
minuto de comenzar la prueba, aunque darle unos golpes ayudaba
a que el cierre volviese a funcionar de forma efectiva.
Dacor-Mares:
Disponíamos de una unidad Vyper Tech Dacor, cuyo kit
antihielo es de marca Mares y un antiguo modelo de membrana
Mares MR12 que finalmente no pudimos poner a punto.
Esta firma utiliza como sistema de protección una cámara
llena de aceite de silicona protegida por una membrana .
La segunda etapa incorpora una válvula downstream y
puede ser empleada por ambos lados.
Conclusiones: La presión intermedia de la unidad
testada se mostró inestable a pesar tener menos de
6 meses. Una vez desmontada, pudimos observar que el asiento
de alta presión presentaba un claro defecto de fabricación.
Sustituido el mismo por otro etiquetado como Mares, el regulador
funcionó perfectamente.
En la prueba, la primera etapa aguantó 40 segundos
de purga, y la segunda 90 segundos de test inspiratorio. Al
carecer de ajustes, no se pudo detener cuando comenzó
a perder aire.
Nemrod:
Hemos sometido también al test un antiguo modelo Saturn
de esta marca, con cerca de 15 años de uso, pero en
buen estado de conservación. La primera etapa es de
pistón compensado sin ninguna protección antihielo,
y la segunda es una downstream no compensada, con ajuste de
la tensión del muelle y completamente metálica.
Nemrod fabricaba hace unos 20 años un curioso regulador
denominado Meteor , conocido como "la armónica"
por su curiosa forma, que incorporaba en la primera etapa
un mecanismo que le permitía alardear de ser apropiado
para inmersión en aguas frías. Desgraciadamente
no hemos podido conseguir ninguno en estado de funcionamiento.
Conclusiones: Como era de esperar, la primera etapa
se heló pasados 10 segundos de purga continua. Por
el contrario, la segunda etapa metálica, incluso completamente
cubierta de hielo por el exterior, soportó audazmente
dos minutos de test inspiratorio. Una vez que entró
en flujo continuo no pudimos pararlo, posiblemente debido
a la mayor adherencia del hielo sobre el metal que sobre el
plástico.
Poseidón:
Disponíamos de dos unidades Jetstream con primera etapa
de membrana compensada y segunda etapa servoasistida, con
un mecanismo que permite elegir entre dos posiciones -dive/predive-.
Una de ellas está en perfecto estado y la otra cuenta
con más de 3 años desde la última revisión.
Hemos probado también una unidad Cyklon 300, cuya primera
etapa es de membrana sin compensar y la segunda incorpora
una válvula downstream sin ajuste alguno.
El sistema de protección antihielo empleado por la
marca sueca desde hace muchos años, consiste en un
capuchón cilíndrico de goma que protege la membrana
y el muelle de la primera etapa. Este capuchón debe
ser llenado según el fabricante con glicol (mezcla
al 50% de glicerina y alcohol), o con vodka u otro licor de
elevada graduación alcohólica. Realizar este
llenado es más fácil de explicar que de hacer,
y requiere bastante habilidad. Por otra parte, los capuchones
son bastante frágiles, pudiendo rajarse o vaciarse
con facilidad al no llevar protección lateral alguna.
Ello, sumado al deficiente suministro de repuestos, ha motivado
que los dos Jetstream hayan sido probados sin el capuchón
por rotura de los mismos, uno al impactar contra el techo
de una cueva buceando en configuración dorsal, y el
otro perdido, buceando en configuración lateral.
A la vista de la fragilidad de estos capuchones, hay quienes
recomiendan llenar directamente la cámara de compensación
de grasa de silicona para solventar las consecuencias de una
posible rotura del los mismos.
Resulta significativo que Poseidón haya dejado de utilizar
este sistema en su último modelo de regulador Xtrem.
Conclusiones: El capuchón de goma se demuestra
efectivo, ya que la primera etapa del Cyklon 300 ha resistido
sin problemas 50 segundos del test de purga. La segunda etapa
en cambio, se bloqueó en flujo continuo pasados 90
segundos de test respiratorio. La carencia de mecanismos de
regulación impidió parar el mismo.
Las primeras etapas compensadas sin el capuchón, resistieron
40 segundos en el caso de la más nueva, y solamente
20 en la mal mantenida.
De las dos segundas etapas servoasistidas, la que estaba correctamente
mantenida, aguantó sin problemas dos minutos de test
inspiratorio. La peor mantenida se puso en flujo continuo
pasados 40 segundos. Estas segundas etapas parecen insensibles
a la solución castiza de los golpecitos.
Probada la primera etapa Cyklon 300 con aire húmedo,
se heló pasados 30 segundos. Comprobada también
la más nueva de las Jetstream, aguanto igualmente 30
segundos.
Scubapro:
A falta de una unidad del modelo MK5, hemos podido probar
prácticamente todos los modelos de primera etapa fabricados
por esta marca.
Scubapro utiliza desde hace al menos 5 años el sistema
que denomina T.I.S., (thermal insulating system) que consiste
en un conjunto de dispositivos, que combinados incrementan
la resistencia al frío. Algunos de ellos son: muelles
revestidos de material antiadherente, arandelas de teflón,
manguitos aislantes, sustitución de metal por materiales
compuestos, radiadores e incremento de los pasos de agua,
que cada año son mayores.
Antes de la aparición de este sistema T.I.S., empleaban
el sistema S.P.E.C. (silicone protection enviromental cup)
que por el contrario, restringía los pasos de agua
mediante orificios de compensación más pequeños
y anillos o capuchones de goma, que a su vez permitían
llenar de grasa de silicona las cámaras húmedas
de las primeras etapas, sin que la misma se saliese después
al exterior.
Hemos sometido al test los siguientes modelos de membrana
compensada: MK14, MK16 y MK18. Todos ellos han resistido sin
problemas los 50 segundos de purga.
Hemos sometido igualmente al test los siguientes modelos de
pistón: MK2, (limpio para O2, mínimamente engrasado
y sin ningún sistema de protección), MK10 con
sistemas TIS y SPEC, MK20 sólo con sistema TIS, y MK25
con sistema TIS más avanzado.
Las pruebas confirman que los modelos más tradicionales
de pistón no se llevan bien con el agua muy fría.
Las bajísimas temperaturas que se producen en la cámara
de expansión y la torreta, se transmiten hacia la cámara
húmeda a través del vástago del pistón,y
del muelle, de modo que si no se consigue aislar estas piezas,
se forma rápidamente un bloque de hielo dentro de la
misma, que impide cualquier movimiento al pistón.

Detalle de etapa MK10 congelada durante el
ensayo
El MK2 sin protección se heló pasados 10 segundos
y el MK20 con protección TIS aguantó 30. Por
el contrario, el modelo MK10 con sistemas de protección
TIS y SPEC, es decir con la cámara de compensación
repleta de grasa de silicona, aguantó los 50 segundos
máximos del test.
De igual manera, el diseño de la nueva primera etapa
MK25 se demostró efectivo a pesar de no incorporar
grasa de silicona en la cámara húmeda, y soportó
igualmente los 50 segundos de purga. Una excelente opción
para los partidarios de los reguladores a pistón.
En cuanto a las pruebas realizadas con aire húmedo,
el MK18 claudicó pasados 30 segundos, pero por el contrario
tanto el MK25 como el MK10 aguantaron 40 segundos.
Segundas etapas: Hemos probado los modelos R190, G-250, S600
y S550 . La primera es una downstream clásica con ajuste
del vénturi, las dos siguientes son modelos compensados
con ajuste de la tensión del muelle y del vénturi,
y la última es un modelo compensado con ajuste del
vénturi. Todas ellas incorporan un pequeño radiador
en la tuerca de ajuste del latiguillo, aunque posiblemente
por motivos estéticos, en la S550 y 600 queda cubierto
por un manguito de plástico.
Conclusiones: La R190 fue incapaz de llegar más
allá de 40 segundos de test inspiratorio, Sorprendentemente,
la S600 resistió menos que su hermana la S550. Aguantó
130 segundos el test inspiratorio, sin que tuviéramos
que apretar el ajuste del muelle, pero a partir de ese punto
se volvió inestable.
La S550 aguantó 160 segundos sin ayudas externas, y
a partir de ese momento, fue suficiente con los golpecitos.
El modelo G-250, todo un clásico, tuvo el mejor comportamiento
dentro de los modelos de Scubapro. Soportó 3 minutos
sin modificaciones en la fuerza del muelle, y a partir de
ese punto, bastó con apretarlo y darle golpes ocasionalmente.

El test nos servirá para elegir adecuadamente
nuestros reguladores
Conclusiones obtenidas del test:
Resulta evidente que no resultan en absoluto despreciables
las diferencias existentes entre reguladores teóricamente
diseñados para resistir la inmersión en aguas
frías, y reguladores en los que esa cualidad no ha
sido determinante en el diseño. Se aprecian igualmente
diferencias importantes de prestaciones entre reguladores
cuya resistencia al frío se exhibe como argumento comercial.
De cualquier modo, el factor más importante a cuidar
de cara a evitar un congelamiento del regulador es el grado
de humedad del aire, ya que incluso los mejores reguladores
se gripan rápidamente si el aire que pasa a través
de ellos está cargado de humedad. En caso de inmersiones
extremas, no estaría de más efectuar un doble
filtrado del aire con un filtro personal desecante cargado
con alúmina activada.
En principio, los reguladores de membrana son más resistentes
al frío que los de pistón, con la sorprendente
excepción de la primera etapa MK25 de Scubapro, que
ha demostrado estar a la altura de los mejores reguladores
de membrana.
La opción de llenar la cámara de compensación
con grasa de silicona, es una solución muy efectiva.
No obstante, el buceo en aguas frías suele estar ligado
en nuestras latitudes a inmersiones en alta montaña,
con mayores exigencias descompresivas, que implican en muchos
casos la utilización de mezclas superoxigenadas.
En consecuencia, no parece prudente usar un regulador repleto
de grasa para estas mezclas respiratorias, aunque puede servir
como remedio de fortuna si no disponemos de otra cosa.
Por el mismo motivo, las cámaras de compensación
de reguladores como el Poseidón o el Dacor-Mares, llenas
de material combustible como el glicol o el aceite de silicona,
parecen obsoletas y superadas por las nuevas soluciones técnicas
aplicadas.
Las cámaras secas empleadas por Cressi y Apecks y
el sistema T.I.S. de Scubapro, demuestran ser muy efectivas
sin necesidad de añadir grasas ni aceites.
En cuanto a las segundas etapas, las compensadas regulables
han dado los mejores resultados. La posibilidad de incrementar
la tensión del muelle que cierra la válvula,
permite disfrutar de un mayor tiempo de reacción ante
un inicio de flujo continuo. La compensación de la
segunda etapa amortigua posibles incrementos de la presión
intermedia sin que se abra la válvula downstream.
No hemos podido establecer hasta qué punto afectan
los radiadores o suplementos metálicos en las segundas
etapas. De cualquier modo, parece beneficioso eliminar manguitos
y adornos plásticos, donde queda retenida y helada
el agua, impidiendo el correcto funcionamiento de las aletas
disipadoras del radiador. Cabe destacar que tras la prueba,
estos manguitos quedaban completamente rígidos, clara
señal del hielo que se había formado en su interior.
No parece mala opción pulverizar con algún aceite
de calidad alimentaria el interior de la segunda etapa para
evitar que el hielo se pegue a los mecanismos de la misma.
Habría que buscar no obstante alguno que no se congele
ni deteriore los plásticos ni membranas. Quizás
un aceite con base de PTFE podría servir, aunque no
hemos podido establecer su inocuidad. Hay que valorar además
el hecho de que si bien el aceite impide que se fije el hielo,
produce justo el efecto contrario con la arena o tierra.
Aunque los datos obtenidos no son representativos, parece
de perogruyo que las posibilidades de congelamiento son mucho
mayores para un regulador pobremente mantenido, que para uno
correctamente revisado. El envejecimiento de las grasas y
las incrustaciones que van depositándose en las piezas
metálicas, incrementan los coeficientes de fricción
y en consecuencia las posibilidades de agarrotamiento. De
tal modo, la facilidad para poder llevar a cabo un mantenimiento
adecuado, debería ser determinante a la hora de adquirir
un regulador.
Durante años, dos fabricantes europeos, -Poseidón
y Apecks- , han sido líderes en la fabricación
de reguladores destinados a inmersiones en entornos muy exigentes:
frío, aguas cargadas, espeleobuceo...
Sin embargo, el tiempo no pasa en balde, y los importantes
desarrollos tecnológicos y de investigación
realizados por otras marcas han dado sus frutos. Actualmente,
y como hemos podido verificar en este estudio, existen en
el mercado nuevos reguladores que incorporan soluciones técnicas
más eficaces que las adoptadas por sus predecesores.
Sin duda está demostrada la idoneidad de los reguladores
Apecks y Poseidón para su uso en aguas frías
y sucias, pero en algunos casos, estos productos han quedado
anticuados, y otros fabricantes nos ofrecen soluciones más
sencillas y eficaces para este tipo de inmersiones.
A pesar del esfuerzo realizado para desarrollar este estudio,
nos hubiera gustado profundizar más en aspectos como
la fiabilidad y la eficacia de estos reguladores en condiciones
reales de inmersión, especialmente en relación
al uso de aire con demasiada humedad. Esperamos acometer nuevos
test de cara al próximo invierno.
Enero de 2003.
Miguel Castro. Grupo Tritón
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