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  Configuración lateral de placa y contraplaca
   
   

 

La necesidad derivada de la angostura de algunos pasajes de obligado tránsito en nuestras exploraciones, y de la dificultad de transporte y montaje de bibotellas o configuraciones dorsales en buena parte de las cuevas que exigen porteos antes de llegar al punto de inmersión, ha forzado a los diferentes colectivos de espeleobuceadores a desarrollar diversos sistemas de atalaje que les permitan una configuración más sencilla de sus botellas, así como poder continuar sus exploraciones a través de pasos estrechos, que con otra técnica serían de imposible franqueo.

Existen casi tantas técnicas de configuración lateral como practicantes; abarcan equipos tan simples como botellas puestas en bandolera con un solo tirante, o colgadas de un cinturón ancho, y arneses extremadamente complejos, o incluso sistemas comerciales para aquellos que prefieren no complicarse la vida, como el distribuido por Dive Rite. Todos ellos tienen sus ventajas e inconvenientes, y posiblemente no hay ninguno idóneo para todas las situaciones que pueden presentarse en una cavidad sumergida, pero indudablemente, en determinadas ocasiones, son mucho más versátiles y permiten más juego que las configuraciones dorsales comúnmente utilizadas en aguas abiertas.

La experiencia, dificultad de acceso, tipo de cueva y recursos disponibles, tanto humanos como materiales, nos indicará qué tipo de configuración utilizar, dorsal o lateral, y dentro de ella, qué tipo de arnés es el más adecuado.

¿Por qué bucear en configuración lateral?:
Son dos las características principales de una configuración de este tipo: portabilidad y perfil reducido.


-Resulta evidente que es imposible introducir algo a través de un pasaje más reducido que el objeto que pretendemos transportar. Menos evidente pero igualmente cierto es que el esfuerzo requerido para transportar un objeto por una cueva, no crece de forma aritmética, sino exponencialmente en relación con su volumen y peso. Por ello, desgraciadamente, y a partir de ciertos tamaños, es mucho más difícil transportar un bibotella, que dos botellas que igualen su capacidad.


-Un buzo equipado con una bibotella portada a la espalda, tendrá en el mejor de los casos, un perfil de aproximadamente 60 centímetros, de modo que con independencia de su audacia, será incapaz de progresar por cualquier punto cuya dimensión mínima no supere estos determinantes 60 centímetros sin desprenderse de su bibotella. Hay incluso, una determinada escuela de buceo, que no considera asumible bucear allí donde no sea posible hacerlo en configuración dorsal. Afortunadamente, no todos los espeleobuceadores opinamos así, ya que en tal caso, buena parte de las cuevas de este planeta permanecerían inexploradas; sin ir más lejos, la segunda cueva más profunda de España.


Adicionalmente los grifos y las primeras etapas de los reguladores quedan más resguardados de posibles impactos contra el techo debido a su posición, y es factible controlar y respirar de un regulador en flujo continuo por el simple procedimiento de abrir el grifo cuando se inspira, y cerrarlo cuando se espira. Generalmente, resulta también más sencillo equiparse con dos botellas laterales que con un bibotella dorsal en ausencia de una superficie estable y plana, circunstancia que suele darse en las cuevas, y rapelar o ser descolgado con un pesado bibotella que tiende a voltearnos de espaldas, constituye una verdadera tortura.

A pesar de todo, la configuración de botellas laterales no constituye la panacea para todos los problemas que puedan presentarse, ni es la más adecuada para todo tipo de inmersiones.
La disposición de los latiguillos resulta normalmente más molesta que portando las botellas a la espalda, es más difícil permanecer correctamente equilibrado, el perfil es menos hidrodinámico, y no podemos contar con la seguridad que proporciona el uso de un aislador entre las botellas en el caso de que dispongamos del mismo, si bien existe un método que puede solventar este problema.

En resumen, como norma general, cuando nuestro punto de inmersión tenga un acceso sencillo, y la exploración se desarrolle a través de galerías amplias, la configuración dorsal será preferible. En galerías estrechas, lugares de acceso complicado, inmersión postsifón y otras circunstancias penosas, la configuración lateral será imprescindible, o al menos rendirá sus mejores servicios.

Dentro de la gran variedad de sistemas de porteo de botellas en configuración lateral que existen, paso a describiros el que más habitualmente usamos los miembros de Tritón, con ligeras variaciones según el gusto de cada cual. Es sólido, versátil, y relativamente fácil de hacer si se posee ya un equipo básico de porteo dorsal. Además utiliza el mismo arnés, y no implica alteraciones en la flotabilidad, con lo que la adaptación es más sencilla. Como desventajas, cabe señalar que es relativamente pesado y engorroso de transportar, así como caro y complicado de construir si no se parte del equipo dorsal.

 

FOTO 5: La fotografía muestra la botella lateral derecha. Las bandas de goma provenientes de una cámara de neumático, permiten fijar los latiguillos para evitar que molesten, posibilitando un rápido despliegue de los mismos en caso de necesidad. Las dos pequeñas anillas de cuerda verde en las bandas de goma facilitan su manipulación incluso con guantes y/o manos entumecidas, sin riesgo de enganche. La cincha de poliéster que rodea la botella, y a la cual se fija el mosquetón que servirá para amarrar la botella a la placa dorsal, está equipada con una hebilla adicional que permite modificar la longitud de la cincha según el diámetro de las botellas que utilicemos. De este modo, podemos emplear botellas de 6 litros o de 20 litros, sin que queden sueltos los sobrantes de las cinchas despegados de sus velcros, fuentes de enganches y problemas.

Foto 5

FOTO 5: Las botellas van perfectamente marcadas para facilitar su manipulación. En la ojiva se indica si se trata de la botella derecha o izquierda, unas marcas de rotulador indeleble indican a qué altura debe ser sujetada la banda; una flecha indica el punto en el que debe ser fijado el mosquetón, y otra, la posición y el sentido de cierre de la hebilla, pegada a la cadera y orientada hacia atrás, para reducir en riesgo de enganche o apertura no deseada. En la ojiva, y a la altura del pomo del grifo, se indica también mediante un sencillo pictograma el sentido de cierre del mismo. Estas marcas, que pueden parecer superfluas en nuestra casa, son muy de agradecer en situaciones de estrés, oscuridad y cansancio, y evitan errores y juramentos innecesarios.

Foto 6

FOTO 6: Es fácil caer en la tentación de usar la pieza articulada conectada a la segunda etapa azul. Ella permite orientar perfectamente el latiguillo de alimentación. Nuestra experiencia con la misma ha sido nefasta, debida a un fallo en el sello situado entre las dos semiesferas, que provocó una avería catastrófica del regulador. Desaconsejamos completamente su empleo. Existen en el mercado alternativas como los codos a 120º o a 90º conectados a esas dos joyas .Un poco menos cómodos, pero mucho más seguros.

Foto 7

FOTO 7: Las primeras etapas pueden ser orientadas hacia delante o hacia atrás. Personalmente prefiero la primera opción, ya que ello implica que el sentido de cierre de los grifos no experimenta cambios con aquel al que estamos acostumbrados, y la posición de la muñeca para actuar sobre ellos es más natural. Las etapas orientadas hacia el cuerpo del buzo quedan más protegidas, pero resulta más difícil manipular los grifos. Por el tipo de inmersión al que va dirigidas, serán preferibles las primeras etapas de membrana lo más compactas posibles. La absoluta obligatoriedad de que sean de conexión DIN, no hace falta ni comentarla, por supuesto.

Los latiguillos de manómetro cortos, de unos 15 centímetros de longitud, resultan los más adecuados. Cabe la opción de usar latiguillos estándar, aunque en tal caso habremos de fijarlos a la botella con bandas de goma para reducir su longitud. Los manómetros, como casi todo el material, de ser posible, pequeños y robustos.

Foto 8

FOTO 8: La contraplaca está realizada mediante una simple plancha de aluminio de 3mm de espesor recortada en forma rectangular. Sus dimensiones para una ala OMS de 27 litros son de 300x460mm. Se han realizado unos taladros coincidentes con los del backplate, que permiten fijar placa, ala y contraplaca mediante tornillos estándar de 8mm. Preferiblemente las tuercas de la contraplaca serán ciegas para evitar puntos de enganche. Por el interior podemos usar tornillos con cabeza de mariposa para facilitar el apriete sin herramientas. La contraplaca desempeña tres importantes cometidos: impide que el ala se repliegue hacia arriba al no estar contenida por el bibotella, sirve de punto de anclaje trasero a las botellas mediante los cáncamos situados al efecto, y afianza la sujeción del ala a la placa, impidiendo que se desprendan los ollados metálicos y se suelte.

La parte superior de las botellas se sujeta a las anillas de las hombreras del arnés mediante una combinación de elásticos resistentes y mosquetones. Caben múltiples opciones siempre que el sistema de amarre sea sólido y flexible, permitiendo variar la posición de las botellas para afrontar angosturas.

Foto 9

FOTO 9: Preferimos colocar cada botella, manómetro y regulador por su lado. Ello implica que la botella izquierda deberá estar equipada con un regulador reversible, tipo Poseidón, o al menos configurable por la izquierda, como los R190 de Scubapro. Como se puede observar, los codos facilitan mucho la disposición de los latiguillos. Hemos optado por no cruzar los latiguillos tras el cuello, ya que ello induce a errores a la hora de saber de qué botella estamos respirando, y dificulta la maniobra de donar gas a un compañero en apuros. Las segundas etapas van fijadas a un anillo en torno al cuello del buzo, mediante un elástico que pueda romperse en caso de emergencia y un mosquetón perruno para evitar enganches.
Para el hinchado del ala, utilizamos un latiguillo de 1100mm fabricado ex profeso, que discurre desde la botella derecha cruzando la espalda y descendiendo sobre el hombro izquierdo hasta el mecanismo de hinchado. Ello permite una manipulación mucho más natural de la tráquea y purga del ala, y evita llevar un latiguillo más sobre nuestro pecho. Si cruzamos más latiguillos tras el cuello, este deberá ser colocado en primer lugar de modo que no dificulte sus movimientos. Para hinchar el traje seco, si no empleamos una botella adicional de argón sujeta a la placa, empleamos también un latiguillo fabricado a medida de 500mm, que parte de la botella izquierda.

 


FOTO 10: La utilización de griferías monobloque de doble salida , posibilita la interconexión de las mismas mediante un trasvasador flexible de alta presión. Este dispositivo permite respirar la totalidad del gas contenido en las dos botellas, incluso en el caso de fallo total de uno de los reguladores. Bastará con aislar ese regulador cerrando el grifo correspondiente, y abrir los grifos a los que está conectado el trasvasador. La desventaja del asunto es que implica llevar un latiguillo más sobre el pecho, aunque una vez probado, la seguridad que otorga, compensa sobradamente la molestia. Es importante utilizar sólo griferías monobloque para evitar posibles puntos de fallo adicionales, y por supuesto, en caso de no utilizar el trasvasador , las segundas salidas deberán estar obturadas con una tapón metálico con junta tórica que impida la pérdida del gas en caso de una apertura intempestiva del grifo.

Foto 11

FOTO 11:El hecho de que el punto de anclaje inferior de las botellas quede en la espalda, y no en las caderas del buzo, evita que el culo de las botellas se desplacen hacia adelante cuando buceamos en posición horizontal, quedando más o menos paralelas a los costados del buzo. Con ello conseguimos el perfil más estrecho posible, y que no molesten el movimiento de las piernas. En este punto utilizamos mosquetones grandes de alpinismo con cierre de seguridad para evitar aperturas no deseadas. Su mayor tamaño y apertura, facilitan la manipulación de las botellas con una sola mano.

 

Texto y composición: Miguel y Javi Castro

Fotos: Archivo Tritón 2004

Javi Castro. GRUPO TRITON

Mayo de 2004



 

     

 


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