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Dentro del colectivo de espeleobuceadores, es bastante frecuente el manipulado de las griferías de las botellas, bien para revisar y /o limpiar su interior de cara a utilizarlas con mezclas ricas en oxígeno, bien para sustituirlas debido al duro trato que reciben en la exploración de cuevas, especialmente durante su porteo.
Esta operación, aparentemente sencilla, encierra un riesgo grave de accidente si no se ejecuta correctamente; es más, conocemos al menos dos casos recientes de desprendimiento del grifo en una botella cargada, uno de los cuales causó lesiones graves a la persona que manipulaba la grifería y el otro afortunadamente sólo daños materiales. De ahí que nos hayamos decidido a redactar este pequeño artículo.
- Desmontando la grifería : En primer lugar, hemos de asegurarnos de que la botella se encuentra COMPLETAMENTE vacía. Ello se consigue sencillamente abriendo el grifo antes de intentar soltarlo. Algunos grifos tienen un pequeño orificio en la rosca, justo debajo de la junta tórica, por el que escaparía el gas en caso de desenroscarlo unas pocas vueltas con presión en el interior de la botella, pero ello no es garantía de estar libre de un accidente. Si por cualquier causa no podemos abrir la grifería, y tenemos la más mínima sospecha de que la botella contiene gas en su interior, más vale dejar la operación a un especialista, y no tratar de vaciar la botella mediante el desenroscado de la grifería. Es una experiencia realmente instructiva ver los efectos que produce el gas que escapa por un simple latiguillo de alta presión roto.
Para desmontar la botella, previamente sujeta, podemos emplear una llave del tamaño adecuado, o lo que es mejor, una barra metálica de 350mm, cuyo extremo esté roscado a G 5/8, (la rosca de una conexión de regulador DIN), y que roscaremos en la toma de la grifería para hacer palanca.
Como alternativa en el caso de griferías que sean difíciles de soltar, podemos golpearlas lateralmente con un mazo de nylon, interponiendo un taco de madera para no deformar el material del grifo.

El diámetro nominal de una rosca M25x2 es de 25mm
- Una vez desmontado , procedemos a limpiar de oxido y otros posibles materiales tanto la rosca de la botella como la del grifo. Para ello podemos emplear un cepillo de púas metálicas finas, o un simple cepillo de dientes, seguido de un trapo. Es entonces el momento de comprobar el estado de las roscas. En primer lugar, una inspección visual nos indicará mucho. Si los hilos están muy desgastados, o incluso alguno ha desaparecido, será mejor consultar con un especialista.
Luis Cuevas SL nos dice: “la normativa es ambigua al respecto. En general, se rechazan aquellas que tienen más de un hilo defectuoso, o cuando la rosca de comprobación muestra un juego lateral ”.
Revisar la rosca del grifo será más sencillo; deberemos fijarnos especialmente en el desgaste de la misma al tratarse de un material más blando que el acero de la botella .
El uso de un pie de rey nos da una idea bastante clara del estado de la rosca.

Con la ayuda de un pie de rey, medimos el diámetro interior de la rosca de la botella
Una rosca macho M25x2, la más común en botellas europeas, tiene un diámetro nominal exterior de 25mm, con un avance de 2mm por cada vuelta de rosca. La rosca interior de la botella para un grifo M25x2 es de 22,836mm. Si nuestro pie de rey nos da una lectura para la rosca del grifo inferior a 24,5mm, o superior a 23,1mm en la rosca de la botella, posiblemente haya llegado el momento de cambiar una de ambas piezas. De cualquier modo, la holgura lateral que observemos a la hora de montar el grifo con las roscas limpias, nos indicará cuándo debemos jubilar nuestro material, o al menos, preguntar a un especialista.

En el caso de que la rosca de nuestra botella sea ¾ gas, medida muy común en España en botellas de hace un par de décadas, y también en las fabricadas actualmente para el mercado americano, la rosca del grifo mide 26,411mm de diámetro, y la de la botella 24mm. Cabe decir lo mismo en relación a los desgastes de las mismas y las holguras de los grifos. Una rosca de grifo ¾ por debajo de 25,9mm, o de botella por encima de 24,3mm nos debería hacer desconfiar y consultar a un especialista en botellas.
Algunos grifos llevan marcados el tipo de rosca. En dos de ellos se aprecia claramente M25x2
-Existe un riesgo real de confundirse y roscar un grifo M25x2 en una botella con rosca ¾ gas.
Las consecuencias de tal equivocación pueden ser extremadamente graves, incluso mortales, por lo que deberemos ser especialmente cautos y asegurarnos de que el grifo y la botella tienen el mismo tipo de rosca.
En esta fotografía podemos observar cómo es perfectamente factible roscar casi completamente, 8 vueltas, un grifo M25 con la rosca prácticamente nueva, en una botella con rosca ¾ gas impecable. No ha hecho falta hacer ningún esfuerzo especial para introducir el grifo hasta ese punto, y a partir de ahí, con la ayuda de una llave y haciendo fuerza, se podría roscar completamente. Es más, si alguna de las roscas hubiese estado desgastada, posiblemente hubiésemos podido roscar por completo el grifo sin ayuda de la llave.

Grifo M25x2 roscado casi completamente a una botella con rosca 3/4 gas. Se observa en la botella la marca 3/4 A la hora de determinar el tipo de rosca de nuestra botella, en primer lugar deberemos leer las marcas grabadas en la ojiva superior de la misma, ya que en muchas ocasiones aparece entre ellas el tipo de rosca empleada. En su defecto, y con la ayuda del pie de rey, podemos medir el diámetro interior de la rosca de la botella. Si mide 24mm o más, posiblemente se trate de una ¾ gas, si bien podría ser también una M25x2 muy desgastada, lo cual sería evidente a simple vista. Si mide menos de 24mm, probablemente se tratará de una M25x2. Si roscamos un grifo M25x2 en una botella ¾ gas, observaremos inicialmente una holgura considerable que irá disminuyendo conforme vamos apretando.
El par de aprite que debemos aplicar a los grifos de nuestras botellas es de 70N/metro ó 7kg/metro para roscas cónicas, gruesas o finas,(botellones industriales y algunas botellas pequeñas sin tórica en el cuello) y de 20N/metro ó 2kg/metro para las cilíndricas M25x2 y 3/4gas. Si no disponemos de una llave dinamométrica podemos calcular el par de apriete por regla de tres teniendo en cuenta la longitud de la llave. Si es preciso un par de aprite de 2kg/metro, es decir, el que produciría un peso de 2kg colgado de una llave de 100 centímetros de longitud, con una llave de 25centímetros, conseguiremos ese par de apriete colgando de su extremo un peso de 8kg. Ojo con el teflón, ya que debido a su bajo coeficiente de rozamiento, nos puede hacer pasarnos con el par.


Inspeccionemos visualmente las roscas en busca de indicios de desgaste o corrosión.
La finalidad de este artículo, más que instruir técnicamente sobre la inspección de las roscas de nuestras botellas y grifos, es alertar y crear inquietud en relación a su correcta manipulación y compatibilidad. Despreciar este riesgo equivale a bucear con un trabuco a la espalda, cargado con un proyectil de 1kg apuntado a nuestra nuca. Que una botella haya pasado la prueba periódica de contraste, no es garantía de que la rosca de la botella y el grifo sean compatibles, ya que en esta prueba, por lo general, lo único que se revisa es la botella, pero no el grifo; así que no estará de más asegurarse de que todo está bien ante el mínimo indicio de duda, o si la botella es de procedencia desconocida. Es más, un grifo puede haber soportado numerosas cargas sin problemas, y salir proyectado sin previo aviso un día cualquiera.
Y a riesgo de ser tachado de reiterativo, si dudamos, consultemos a un especialista.
28 de mayo de 2006
Por Miguel Castro. Grupo Tritón
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