| SIFON TERMINAL Y POST SIFÓN
Texto original por J.P. Stefanato, julio 1993
Fotos obtenidas directamente de la web www.plongeesout.com
Traducción por Miguel A. Castro,
Abril 2004
Ver
notas del traductor
1. -Motivaciones y situaciones tipo:
La motivación primera de toda actividad espeleológica
es la exploración más completa posible de un
sistema cárstico o hidrogeológico. Esta exploración
supone la utilización de técnicas adaptadas
a los obstáculos encontrados; la inmersión es
una de ellas.
La distinción tradicional entre buceador de surgencia
y buceador de sifón terminal tiende a minimizarse,
después de que son franqueados sifones consecutivos
tras un sifón terminal, y sobre todo, después
de que en las surgencias clásicas como Saint Georges
o el Ressel hayan aparecido o están a punto de hacerlo,
tramos post sifón prometedores. Podemos no obstante,
caracterizar dos formas de inmersión subterránea:

Foto:R. Huttler, Kalna Matnitza (Bulgaria)
-Inmersión en surgencia: La exploración
se efectúa únicamente buceando; Las limitaciones
a la penetración son la mayor parte de las veces impuestas
por la profundidad y por la distancia recorrida. Consideraciones
morfológicas (perfil, estrechamientos, turbidez...)
pueden intervenir también. Cada metro alcanzado resulta
muy costoso.
-Inmersión en sifón terminal y post sifón:
la exploración se ve condicionada por la utilización
de técnicas mixtas: buceo y espeleología. Los
límites a la penetración son a menudo impuestos
por las dificultades para transportar el material, en relación
directa con la morfología de la cavidad. En revancha,
una vez que el sifón o sifones son superados, se pueden
llegar a topografíar cientos de metros de galerías
vírgenes.
Es a la vez este potencial y la variedad de las situaciones
que podemos encontrar, lo que me ha incitado a intentar describir
una estructura que podríamos llamar inmersión
mixta.

Foto: R. Huttler
Para ello utilizaré tanto mi experiencia personal,
como la de todos aquellos buzos con los que he podido intercambiar
trucos y astucias sobre el terreno, en las reuniones, en el
curso de discusiones e incluso vía publicaciones.
Este documento no contiene revelaciones fundamentalmente
novedosas. Quiere ser una simple vista estructurada y lo más
exhaustiva posible de las reglas del arte, que no obtendrán
sin duda la unanimidad, ya que cada cual está muy vinculado
a sus propios trucos y astucias. Espero que por lo menos podrá
servir de base de reflexión y contribuirá a
desarrollar la creatividad de todos.
Después de una descripción de las especificaciones
del material empleado, abordaré la organización
de las exploraciones además de las particularidades
de cada situación tipo encontrada, antes de concluir
con las perspectivas de futuro.
2. - Las particularidades del material:
En razón de la extrema variedad de situaciones posibles,
es difícil describir un material específico.
Se puede enumerar ciertos estándares que serán
completados en la descripción de las situaciones tipo.
En primer lugar el material debe ser: modular para ser transportable,
adaptable en función de los problemas que presente
cada situación, robusto y fiable para resistir la dureza
del porteo.

Foto: R. Huttler
2.1. - Los trajes:
Deben asegurar el confort térmico del buzo y su protección
contra los golpes y heridas, permitiendo además una
progresión cómoda tanto en buceo como en espéleo
galería seca o río.
2.1.1. - El traje isotérmico:
El traje básico es generalmente una combinación
húmeda de 6mm con pantalón alto y chaqueta con
capucha. El traje de pesca en neopreno liso ofrece numerosas
ventajas:
-Es cálido (casi estanco)
-Es flexible (un solo forro de nylon al exterior)
-Es confortable (brazos y piernas preformadas)
-No provoca irritaciones (en particular en las articulaciones),
ya que contrariamente a lo que ocurre con el nylon, el neopreno
mojado resbala sobre la piel.
-Es fácil de lavar (no tiene nylon que retenga la orina)
La única pega es que es necesario lubrificarlo antes
de ponérselo; para ello hay varias soluciones:
-El talco en abundancia: eficaz en tanto que el cuerpo está
seco.
-El agua jabonosa: fácil de usar sobre la marcha pero
limitada a utilizaciones inferiores a 5 horas, (riesgo de
irritación) y obliga a lavarlo bien (el agua jabonosa
estropea el neopreno).
-Para las utilizaciones prolongadas (12 horas o más
al día), se puede lubricar (una idea de Bernard Gauche)
con una pomada grasa antiséptica tipo Cetavlon.

Foto: H. Chauvez
ATENCION: se debe evitar absolutamente cualquier pomada vasodilatadora
como el Dolpic, ya que el calentamiento transitorio, eventualmente
insoportable, será seguido de un enfriamiento importante.
Para conseguir una climatización más regulable
según las circunstancias, es interesante equipar la
chaqueta con una cremallera integral:
-En sifón, completamente cerrada
-En río, capucha abierta
-En galería seca, chaqueta abierta o reemplazada por
un rhovyl.
Si está bien concebida, las infiltraciones de agua
son mínimas.
2.1.2 El sobretraje:
Indispensable en postsifón para proteger el neopreno,
mucho más caro y frágil. Debe ser resistente,
flexible y lo menos estanco posible (nylon sin inducción).
Nota traductor 1
El modelo estándar puede ser completado con refuerzos
(rodillas, codos, culo), la talla debe estar adaptada para
llevarlo encima del neopreno, y la entrepierna se debe mantener
con tirantes, cojoneras o arnés de espéleo.
2.1.3. -Los pies:
Escarpines de neopreno de 5 a 6mm para la isotermia, con
forro de nylon interior y exterior, ya que el pie resbala
en un escarpín de neopreno crudo. Las suelas son inútiles
ya que los escarpines son protegidos por las botas.
Las botas deben permitir el aleteo y la progresión
de espéleo: río, barro, escalada, jummars, escalas.
Los imperativos son:
-Sujetar el pie sin impedir el aleteo.
-Adherencia en todos los terrenos.
-Debe dejar salir el agua sin que entren las piedras.
-Deben ser robustas.
Después de varios ensayos, desde las botas que hacen
floc-floc, resbalan en las piedras y sujetan mal el pie, hasta
las zapatillas de tenis que se revientan, nos hemos decidido
por las Palladium.
(No he probado las Nautile de One Sport que parecen ser robustas
y estancas, pero la sujeción del pie parece demasiado
cerrada para distancias de aleteo largas; A ensayar). Nota
traductor 2

Foto: H. Chauvez
2.1.4. -Los otros accesorios:
-Guantes: isotérmicos si son necesarios en buceo;
guantes de protección en espéleo.
-Rodilleras: en neopreno para proteger el pantalón
isotérmico y las rótulas; no son indispensables,
incluso a veces son incómodas.
-Espinilleras: no son indispensables, pero los choques en
las tibias son frecuentes en progresión por río.
-Aletas: deben estar adaptadas a las botas que citábamos
más arriba. Regulables, talla L o XL. Las aletas Plana
Avanti de Mares aseguran un buen compromiso. La escuela oyonnaxiana
preconiza el empleo de las palas de las aletas Dessault fijadas
directamente a las botas. Nota
traductor 3
2.1.5. - El traje estanco:
El uso del traje estanco se impone en las condiciones extremas:
largas descompresiones o aguas frías. La movilidad
post sifón es entonces muy reducida, tanto por hipertermia
como por el riesgo de rotura del traje. Varias soluciones:
-Sobre traje indispensable, con orificios para las purgas
e infladores.
-Protección de los escarpines: con botas de marcha
integradas, (tipo Topstar), o con botas ligeras sobre los
escarpines integrados, o incluso mediante un traje sin escarpines
(estanqueidad en los tobillos).
-Para evitar la hipertermia, hay varias soluciones,
Quitarse la ropa térmica interior, a condición
de poder abrir y cerrar solo la cremallera.
Sustituir el traje seco por uno húmedo. Ello puede
comportar problemas de transporte en sifón (lastre)
pero puede ser abandonado en el sitio para otras exploraciones.
Nota
traductor 4
2.2. -La iluminación:
La iluminación mixta se impone, acetileno para las
galerías secas y lámparas eléctricas
para las inundadas.
El acetileno se debe poder encender incluso mojado. Es recomendable
el encendido piezoeléctrico. Para mayor fiabilidad,
la lámpara eléctrica debe ser estanca. Las soluciones
son múltiples. La más simple consiste en montar
un piezo júnior Petzl sobre el casco, y fijar dos mini
linternas tipo U.K., Luciola, Superled... Nota
traductor 5
Para sifones más importantes, serán necesarias
linternas más potentes o frontales con baterías
a la cintura.

Foto: R. Huttler
El casco:
-Debe poder soportar todas las lámparas, preferiblemente
con elásticos que además amortiguan los golpes
a las mismas.
-Debe sujetarse bien en la cabeza sin molestar ni desplazar
la máscara.
-Debe proteger de los choques.
-Debe ser fácil de atar y de soltar, con un cierre
tipo clip. Nota
traductor 6
-Debe ser fácilmente ajustable, para llevar con capucha
o sin ella, tipo Ecrin de Petzl.
El carburero: puede ser fetichismo, pero debido sobre todo
a las numerosas experiencias desastrosas, en particular con
los nuevos modelos en plástico, nos hemos decidido
a desempolvar nuestro viejos carbureros metálicos.
El acetileno se pone en funcionamiento antes de franquear
sifones importantes. Ello es mejor que empezar a purgar de
agua tubos y boquillas.
Una vez que está funcionando el carburero, se pueden
superar los pequeños sifones sin tomar especiales precauciones.
Es suficiente con dejar abierta la válvula de aguja,
las presiones se compensan, y el susurro del acetileno que
escapa, tranquiliza al buzo solitario que acciona el piezo
tan pronto atraviesa el espejo.
(Para el transporte del carburo, ver el parrafo 4.2.3.)
2.3.-Las escafandras:

Foto: Camellie, R. Huttler
2.3.1.-Volumen de las escafandras:
-Consideraciones preliminares:
-2 escafandras de 10 litros son más fáciles
de portear que una de 20 litros.
-2 escafandras de 10 litros son más pesadas que una
de 20 litros, (a veces)
-2 escafandras de 10 litros son más seguras que una
de 20 litros.
-Corolario:
-En el agua es más fácil transportar un mono
de 20 litros que un bi de 2*10 litros.
-En el aire, sucede justo lo contrario.
-Consecuencias prácticas:
-Todos los tamaños son utilizables, desde 3 a 22 litros.
Son preferibles las botellas ligeras (aquellas en las que
la relación peso / volumen está próxima
a 1) .
-Es juicioso adaptar la capacidad a la longitud y a la profundidad
de las zonas inundadas, así como a las posibilidades
de porteo (número de serpas, dificultades fuera y dentro
del agua)
-Utilizar preferentemente las botellas mayores en los primeros
sifones, (aquellos que necesitan poco o ningún porteo
fuera del agua)
-En tal caso, es mejor usar las botellas grandes en configuración
dorsal, y las pequeñas en lateral.
2.3.2. - Ensamblaje:
La escafandra de base es la que más a menudo está
compuesta de 2 botellas (es el mínimo). Si fuera del
agua se puede portear unida, (escafandra grande en los primeros
sifones, y más pequeña en los siguientes) todos
los sistemas son válidos: aros de acero inox, arneses
laterales, cintas con tensores, kits de bolsas, etc.
Si se debe portear suelta, el ensamblaje debe ser lo más
simple posible. El más habitual son las cintas con
tensores, por ejemplo sobre un arnés a la inglesa.
Una solución frecuente consiste en ensamblar dos botellas
utilizando una bolsa kit en vez de backpack, lo cual significa
que el saco de porteo de texair (tela de nylon o poliamida
inducida), equipada con dos correas, y generalmente usado
en espéleo seca, es atado a las botellas por medio
de dos cintas con tensores. Las correas adquieren su espacio
natural sobre la espalda como están previstas ; el
saco queda intercalado entre las botellas y la espalda. Para
la cojonera os buscáis la vida.
El saco se perfora para evacuar el agua cuando salimos de
ella. Puede contener también el lastre.
Otra solución es dejar una correa en cada botella,
de modo que cuando las unimos pasamos a tener las dos correas.
Los aros de acero son a veces prácticos, incluso en
sifón terminal, para hacer fiable el ensamblaje de
botellas grandes.
Son preferibles los tornillos de 8mm, la llave de 13 forma
parte del equipo habitual del espeleólogo.

Foto: Fontanilles R. Hutller
2.3.3. - Griferías:
Es inútil andar justificando la utilización
del DIN; más que en ninguna otra parte, ella se impone
en el espeleobuceo.
Es muy recomendable equipar las botellas con protección
de griferías que facilitan su manipulación,
aunque no la de los grifos. Nota
traductor 7
Cuando las botellas se transportan sin regulador, los tapones
evitan la entrada de barro y la deformación de las
tomas DIN (sobre todo en los grifos laterales no protegidos)
.
Evitan igualmente la fuga de aire o de algo más caro,
por apertura intempestiva del grifo, si los taponen son estancos.
En tal caso, se deberá poder purgar el tapón
para quitarlo. Nota
traductor 8
2.3.4. Los reguladores:
El regulador típico para sifón es el Cyklon
300 de Poseidón (que ya no se fabrica)
-Su primera etapa, compacta y ligera es súper robusta,
-Su segunda etapa se desmonta sin herramientas,
-El conjunto tiene una robustez todo terreno, y un confort
correcto. Nota
traductor 9
Sería juicioso añadir un manómetro con
idénticas características; desgraciadamente
el Poseidón es muy caro, y las otras marcas son a menudo
frágiles.
Reguladores más sofisticados o menos robustos pueden
ser usados para los primeros sifones.
Aunque todas las botellas no vayan a ser usadas a la vez,
es preferible tener un regulador por botella para evitar los
montajes y desmontajes, que incrementan el riesgo de meter
barro.
Durante el transporte, las segundas etapas pueden ser protegidas
de la entrada intempestiva de grava embalándolas en
medias de nylon (se puede respirar de ellas) . Nota
traductor 10 Para las botellas de etapa,
en posible embalar también las primeras etapas para
evitar la intrusión de arena o de pequeñas piedras
en la cámara húmeda. Una piedra atascada entre
el muelle y la membrana da como resultado una elevación
de la presión intermedia, y en consecuencia un flujo
continuo.
El gripaje: hay que considerar este riesgo siempre que se
bucee en agua fría, por debajo de 10ºC, y no olvidar
que cualquier flujo continuo puede iniciar un gripaje. Si
el riesgo es importante, no utilizar los embalajes antes descritos,
sino un kit antigripaje adecuado. Nota
traductor 11
2.3.5. - Las reglas de autonomía:
2.3.5.1. -Regla de base:
La regla de los tercios es la más extendida y la más
fácil de seguir. Voy simplemente a recordar el principio
y algunos detalles prácticos.
Partiendo de una escafandra compuesta por dos botellas idénticas,
cargadas a la misma presión e independientes. El conjunto
representa un volumen de aire transportado VT, el consumo
destinado al avance=VA, al retorno VR, y un volumen de seguridad=VS.
La regla de los tercios se define por dos ecuaciones:
VT=VA+VR+VS
VA=VR=VS
Estos volúmenes son medidos a partir de las presiones
leídas en los manómetros, aplicando la ley de
Mariotte, y respirando por supuesto, de forma alternativa
de las dos escafandras.
Aplicación: si la presión de partida es 200
bares, al VA le corresponde la tercera parte del mismo, es
decir 200/3=66.66 bares, que restado de 200 bares son 133.33,
que podemos redondear a 140 bares. Es decir que 140 bares
será la presión mínima a la que deberemos
darnos la vuelta.
Y ahora imaginemos, volviendo entre la turbidez, un incidente
banal del tipo: perdida del hilo, enredo o una angostura mal
negociada (imaginemos...) y que perdemos tres minutos a por
ejemplo, -15mts. Y admitamos además, que somos capaces
de mantener nuestra ventilación estándar de
20 litros por minuto. El consumo suplementario no previsto
en el volumen de seguridad será de M=20litros*3´*2.5atm=150
litros.
Advertencia 1: para un 2*3 litros a 200 atm, este incidente
representa consumir el 37.5% del tercio de seguridad. Para
un 2*9litros a 200 atm, representa tan sólo consumir
el 12.5% del tercio de seguridad para el mismo incidente.
Advertencia 2: la utilización de un 2*3 litros es
a menudo impuesta por las condiciones difíciles (porteo
o estrechuras), que es justamente donde más riesgo
de problemas tenemos.
Advertencia 3:aquellos a los que les deprimen las pajas mentales
derivadas del cálculo, pueden evitar recurrir a los
fármacos e ir directamente al párrafo 2.3.5.2.
Se deberá tener en cuenta este consumo de emergencia
a la hora de calcular la autonomía:
M=consumoxtiempoxpresión ambiente.
VT=VA+VR+VR+M
VA=VR=RS
En donde VA=(VT-M):3, o, en presiones, PA=(PT-M/2v):3, siendo
V el volumen unitario de las botellas. Recordemos que hemos
admitido que el consumo del incidente lo hemos repartido en
las dos botellas, lo cual implica un cambio de regulador obligatoriamente
durante el incidente.
Aplicación en cifras: 2 x 3 x 2.5= 150 litros
PA=(210-150/6): 3=61.6 bars,
Con lo cual , la presión de retorno del manómetro
será 210-61.6=148.4 bars, es decir, que redondeando,
150 bares en lugar de 140.
Conclusión: aquellos que no se hayan dormido todavía,
habrán apreciado la validez de la regla de los tercios
ya que todos los cálculos efectuados no incrementan
más que en 10 bares la presión de retorno, (lo
cual yo os aconsejo de cualquier modo, ya que esos 10 bares
pueden ser suficientes para salir del sifón 20 metros
más lejos...)
El cálculo de este incremento está basado en
supuestos discutibles (duración del incidente y consumo),
lo cual habría que revisar en función de los
parámetros de la inmersión. Nota
traductor 12
Una última puntualización: Se habla a menudo
del fondo de la botella difícil de extraer. Con un
regulador tipo Jet Stream, no hay que hacer ningún
esfuerzo para vaciar la botella hasta la presión ambiente.
Con un regulador a membrana tipo Cyklon, no hay ninguna dificultad
para vaciar la botella hasta 10atm por encima de la presión
ambiente, y a partir de ahí, hacerlo salir manualmente.

Foto: Camellié, R. Huttler
2.3.5.2. -Aplicación a la utilización de
etapas:
Ya habréis podido adivinar mi atracción por
las reglas de aplicación simple (incluso si la justificación
es difícil) Os propongo ahora aplicar la regla de los
tercios durante la utilización de una etapa asociada
a un bi dorsal.
Respiramos de la etapa (antes de abandonarla cerrada sobre
el hilo): VA etapa= VR etapa<VT etapa/2.
Y sobre el bibotella, VA bi= VR bi<VT bi/3.
Si a la vuelta la etapa está vacía por fuga
o inutilizable por fallo del regulador, deberemos poder regresar
sólo con el bi, luego:
VR bi>VR etapa o todavía: VT bi/3>VT etapa/2,
luego,
VT etapa<2/3 VT bi
Para un bi de 2 x 10 litros se estará en el límite
de los tercios si el VT de la etapa es inferior a 13.33 litros,
en la práctica una etapa de 12 litros máximo
cargada a la misma presión. Por supuesto, es aconsejable
(ver el anterior párrafo) incrementar la reserva de
seguridad, tanto en las etapas como en el bi, en función
de las dificultades esperadas a la vuelta, lo cual no cambia
la regla.
2.5.3.3. -Aplicación en las inmersiones multisifón:
La regla de los tercios se aplica siempre (¿alguien
lo duda?). La utilización juiciosa de las etapas permite
limitar el número de botellas a portear entre zonas
sifonantes (ver ejemplos en el párrafo 4.4.).
En caso de incidente entre sifones, (destrucción de
un regulador, botella vacía, etapa perdida...) siempre
podemos armarnos de paciencia y de una manta de aluminio y
esperar a la ayuda (solución para solteros en paro)
.
Si en lugar de las etapas mono se utilizan bibotellas para
franquear las zonas sifonantes, es suficiente no sobrepasar
los tercios en cada bi, sin otras consideraciones de volúmenes
relativos (un bi de 2x20 se puede utilizar antes de un bi
de 2x3) .
2.4-Otro material de inmersión:
2.4.1-Los instrumentos:
-Reloj: si bien en inmersión pura puede bastar con
un timer, es indispensable saber la hora tras los sifones.
Elegir preferiblemente un modelo antichoque. En ciertos casos,
(sifones terminales pequeños o post sifón de
fuerte desnivel) un reloj profundímetro-altímetro
podrá darnos indicaciones útiles.
-Profundímetro: es prescindible salvo en primeras inmersiones,
en sifones poco profundos, de menos de tres metros. Los profundímetros
electrónicos son una buena solución por la memoria
de inmersiones sucesivas: tiempo, profundidad, intervalos.
-Brújula: indispensable, incluso en sitios conocidos,
inundados o aéreos.
-Instrumento de corte: indispensable. Duplicar en caso de
exploración multisifones.
-Tablas: facultativas si conocemos el sitio. Atención,
si pasamos más tiempo que el habitual en inmersión,
podrían ser necesarias. Indispensables en cualquier
otro caso, salvo que no llevemos más aire que un bibotella
de 3. Las tablas de inmersiones sucesivas son por supuesto
necesarias desde el momento en que franqueamos un sifón.
Tablas aconsejadas: Ministerio de trabajo, o en su defecto
las US Navy para los tiempos o profundidades no tenidos en
cuenta por el Ministerio de Trabajo. (Tiempo de inmersión
> a tres horas o profundidad> 60 metros) . En estos
casos extremos, el oxígeno es indispensable a 3, 6
e incluso 9 metros para las paradas. Nota
traductor 13
-Ordenador: muy útil en las situaciones complejas
d multisifones con perfiles retorcidos. Personalmente, me
gusta llevar también al menos tablas, reloj y profundímetro.
El modelo más extendido es el Aladin Pro.

Foto: Fontanilles, R. Huttler
2.4.2. -El equilibrado:
-Plomos: pueden ser tanto largables, como fijados al cinturón,
como introducidos dentro de sacos que sean demasiado ligeros.
Para evita llevar demasiados plomos fuera del agua, podemos
utilizar piedras. Se pueden dejar también abandonados
en los sifones que solamos explorar con frecuencia.
-Chaleco: es indispensable en cuanto la profundidad es un
poco importante, sobre todo si no se quiere ir arrastrando
por el fondo, especialmente cuando se va cargado. Los chalecos
han reemplazado a los collarines. Tienen la ventaja de ser
más confortables, y tener mayor flotabilidad y mejor
repartida.
Para ganar en modularidad es preferible separarlos de las
botellas. Quitar el sistema de fijación del chaleco,
y llevar las botellas con sus propias correas por debajo del
chaleco. En este caso, una cojonera por debajo de la entrepierna
evitará que el chaleco se vaya hacia arriba cuando
está inflado.
Otra solución elegante para sus adeptos: el chaleco
dorsal integrado en el traje isotérmico (ciertos fabricantes
como Topstar lo proponen. El problema es la tráquea
de inflado que va molestando continuamente en exploración
post sifón.
-Flotadores: indispensables para equilibrar las cargas (sacos
o botellas de etapa); tallados en poliestireno denso (atención
para no abandonarlos en los sifones). Una solución
más elegante consiste en utilizan envases estancos
que pueden contener además material como pilas o comida.
Los viejos collarines pueden servir todavía para equilibrar
las cargas, (inflado bucal o por latiguillo). Nota
traductor 14.
2.4.3. - El hilo:
-Equipamiento de sifones: en las exploraciones multisifón,
aquellos situados cerca de la entrada serán muy frecuentados,
y en ocasiones por buceadores muy cargados. El equipamiento
deberá ser irreprochable: hilo claramente etiquetado,
bien fraccionado, y suficientemente resistente.
En ciertos casos, el hilo podrá ser sustituido por
cordino, e incluso por cuerda o por cable inoxidable enfundado,
para permitir traccionar, resistir a las crecidas, o fijar
las botellas de descompresión. En todos los casos,
el hilo deberá tener como mínimo 2.5mm de diámetro
para estos equipamientos.
Para sifones poco frecuentados, o donde el peso o bulto del
carrete sea un problema, se puede descender hasta 1,5mm de
diámetro.
-Carretes: el carrete de emergencia es por supuesto indispensable.
Debe contener al menos 50mts de hilo y estar en un lugar fácilmente
accesible, no en el fondo de un saco. Nota
traductor 15
El carrete de progresión debe estar adaptado a los
objetivos: 300 a 400 mts de hilo constituyen una buena reserva
de entrada; la manivela será útil para rebobinar
si es necesario. Rusticidad y fiabilidad deben ser las características
preponderantes, pero un buen carrete debe ser además
compacto, cómodo y ligero. Nota
traductor 16
En sifón terminal, cuando el porteo debe ser optimizado
al extremo, se puede pensar en utilizar un carrete desechable,
que será abandonado a la entrada del sifón.
En las reexploraciones, el carrete será indispensable,
incluso si suponemos que el sifón está equipado.
Finalmente, para reequipar varios sifones de una sola vez,
un carrete mayor será práctico para tender el
nuevo hilo, y sobre todo, para recuperar el hilo antiguo con
los elásticos de fraccionamiento.
2.4.4. -La topografía:
-Distancias: es preferible un decámetro a un topofil,
menos fiable en las partes acuáticas. Incluso el hilo
guía puede servir para medir las distancias en las
partes no inundadas.
-Rumbos: en galería mayoritariamente no inundada,
utilizar las brújulas clásicas de topografía,
(Suunto, Morin...); En terreno mixto, la brújula de
buceo hará bien el trabajo.
-Pendientes: en río, Los desniveles son raramente
importantes. Pueden ser estimados a simple vista en función
de la talla del compañero. Si no, es necesario el clinómetro
(en inmersión el profundímetro).
-Notas: cuaderno clásico de topografía, o pizarra
en sifón, con dos lápices.

Foto:Camellié, R. Huttler
2.4.5. - Las averías:
Una primera solución consiste en llevar herramientas
adaptadas a los posibles problemas del material utilizado.
De hecho, es preferible adaptar el material al utillaje disponible,
lo cual no es decir gran cosa.
Dicho de otro modo, el riesgo de averías debe ser
limitado por la fiabilidad, el buen mantenimiento y una utilización
cuidadosa del material, así como por la elección
de un material desmontable con facilidad, como por ejemplo
las segundas etapas Cyklon.
Cito no obstante , las herramientas de fortuna habitualmente
disponibles:
-Anillos de cámara de aire, que pueden servir para
reemplazar la correa de una máscara o aleta, sujetar
cualquier cosa, obstruir una herida abierta.
-El cuchillo o tijeras, que convenientemente afilado con
una piedra, pude servir de destornillador.
-El hilo guía, en su papel de hilo.
-Las piedras (martillos)
-Etc. (la necesidad nos hará ser imaginativos)
Otros utensilios que pueden revelarse útiles en exploración
post sifón:
-Un pequeño alicate multipresa.
-Una cinta de aleta.
-Una máscara de recambio (al menos una por cada 2
o 3 buzos)
-Un tapón de alta y de baja presión con su
correspondiente llave, para el caso de ruptura de un manómetro
o latiguillo.
-Juntas tóricas de recambio, si por azar todavía
se utilizan reguladores no-DIN.
-Una manta de supervivencia.
-Un vasoconstrictor nasal, para utilizar únicamente
en caso de tropas de eustaquio o senos bloqueados a la vuelta
(jamás a la ida).
-Una o dos lentillas de recambio para el buzo que las utilice.
Esta lista es ampliable o adaptable en función de
las circunstancias, los hábitos o los problemas.
2.4.6-Los propulsores:
Los propulsores no forman parte del material usado corrientemente
en sifones terminales o en post sifón. De cualquier
modo, su uso puede rendir grandes servicios para acortar el
franqueamiento de grandes sifones o de zonas muy profundas.

Foto: H. Chauvez
3.- Organización:
La organización a desarrollar estará en función
del potencial humano disponible (número, competencia
y aspiraciones), de la cueva, (sifón terminal, post
sifón, multisifón) y del objetivo previsto (exploración
pura, estudio científico, cine,...)
3.1-Papel del organizador:
El organizador es en principio la persona más motivada
por la expedición: es a menudo el hombre de la punta.
Su papel consiste primero en definir los objetivos en función
de la cavidad, de sus propias posibilidades, (capacidad, material,
tiempo), y de las posibilidades de sus compañeros (número,
competencia, disponibilidad).
Después él deberá reunir y motivar a
los participantes, asignarles las misiones, velar por la seguridad
de todos y además estar en forma para la punta. Tendrá
el máximo interés en preparar meticulosamente
su expedición, prever las posibles complicaciones y
preparar las mejores soluciones. Según los objetivos,
todo ello puede representar demasiado trabajo para un solo
hombre; será entonces mejor delegar una parte del trabajo.
Y finalmente, será a menudo el encargado de redactar
la memoria detallada de la expedición sin olvidar a
ningún participante, y mencionando los resultados obtenidos.
3.2 La cueva:
3.2.1. Los objetivos:
Es preciso definirlos y asegurarse de su compatibilidad con
los medios y el tiempo disponibles. Lo más frecuente
es que se trate de exploración con topografía.
En tal caso se comenzará por estimar en función
de lo que conozcamos de la cavidad, las dificultades de exploración,
para determinar el material a transportar: volumen de las
botellas, longitud del hilo de Ariadna, material de descompresión,
o bien longitudes de cuerda de espéleo, material de
escalada, cantidad de carburo y comida, etc.
3.2.2-Equipamiento de la cavidad:
Se trate de sifón terminal o de multisifones, el equipamiento
debe estar adaptado al número de viajes y al transporte
de las cargas en los pozos o en los sifones; debe ser realizado
por buenos técnicos. El equipamiento o reequipamiento
de la cueva puede permitir a aquellos que no la conocen, acostumbrarse
a ella. Nota
traductor 17
3.2.3-.Condiciones de acceso:
Tener en cuenta la metereología antes de la expedición,
para prever el nivel de agua y turbidez, y durante la expedidición,
por los riesgos de crecida.
Informarse anticipadamente de las autorizaciones de acceso
eventuales, sobre todo si somos mucha gente, y de las posibilidades
de acampada, salvaje u organizada.
3.3 Los participantes:
3.3.1-Selección de los participantes:
Está en función de los objetivos. En casos límites,
un solo participante puede ser suficiente. Por norma general,
se deberá limitar el número al mínimo
posible, salvo si la expedición va a servir accesoriamente
de curso de perfeccionamiento.
Según los objetivos, los participantes pueden ser:
-Hombres de punta: en general uno solo cuando el final es
bajo el agua, 2 ó 3 cuando el lugar es aéreo,
y poseen competencias adaptadas a los objetivos, (estrechuras,
profundidad, distancia, escalada, vivac, científicos...).
-Asistentes: competentes en espeleobuceo, son útiles
para ayudar a preparar el material de buceo en las exploraciones
de sifón terminal.
-Equipadores: especialistas en equipamiento para reespitar
si es necesario, e instalar pasamanos, tirolinas y polipastos
en los pozos.
-Porteadores: se pueden dividir en :
-porteadores secos, para los tramos puros de espéleo,
-porteadores semisecos, para los porteos en ríos, (suficientemente
acuáticos como para flotar con un bibotella a la espalda),
-porteadores buzos, con aptitudes para portear en sifón
y en postsifón.
Se puede añadir a esta lista un reportero, (foto o
vídeo) .
3.3.2-Motivaciones:
Es deseable que los participantes tengan afinidad entre ellos,
y que les interesen los objetivos.
Diversión aparte, cada uno debe encontrar placer en
participar: porque está con sus compañeros,
porque es informado de los resultados obtenidos, porque descubre
una cueva bonita, porque se siente útil practicando
su afición habitual, porque progresa técnicamente,
y otro día serán otros los que le lleven a él
las botellas, porque es mejor que un fin de semana con sus
padres, etc...
3.3.3-Preparación:
Es indispensable asegurarse de que cada participante es apto
para asumir el trabajo que le ha sido encomendado. Esta aptitud
engloba tanto la capacidad técnica como el estado de
forma el día de la expedición, así como
una cierta familiarización con la cavidad. El reequipamiento
de la cavidad y los porteos preliminares son un buen modo
de incrementar el nivel de preparación. Un entrenamiento
físico y psíquico en perfiles de espéleo
o de buceo similares a los que esperamos encontrar puede ser
muy beneficioso.
3.3.4-Definición de los objetivos:
Los objetivos de cada uno deben ser definidos clara y precisamente,
y ajustados al tiempo, horario y duración. Deben ser
realistas, aceptados e interesantes. Hay que prever también
una alternativa en caso de no alcanzar el objetivo, sobre
todo si ello condiciona el siguiente paso.

Vivac post siphon Fontanilles, Foto por R.
Huttler
3.3.5-Rotación de equipos:
Para evitar los embotellamientos y otros problemas, tanto
en los pozos como en los sifones, es necesario planificar
la rotación de los equipos (2 a 4 personas en espéleo,
1 a 3 personas en buceo). Los horarios tendrán en cuenta
la duración de los trayectos, cargados o sin cargas,
el sitio disponible en la cavidad, la visibilidad del sifón,
los volúmenes de aire utilizados, el número
de participantes, el número de bultos...
Un secretario de superficie puede ser útil para anotar
las horas de salida y retorno efectivas de cada equipo, así
como los objetivos alcanzados en relación con las previsiones.
Otros datos podrán ser útilmente guardados para
expediciones futuras: longitudes de las cuerdas, número
de anclajes, aire consumido, material utilizado, paradas efectuadas,
dificultades, etc.
Una buena planificación debe permitir a cada uno pasar
el menor tiempo posible bajo tierra, respetando siempre los
ritmos vitales (trabajo, comida, sueño). Ello es también
muy importante para el equipo de punta: nada es más
desagradable antes de una inmersión en un sifón
terminal que esperar a la mochila que contiene el carrete,
cuando el resto del material ya está preparado.
3.4-El material:
3.4.1-Carga de aire:
Es deseable disponer de un compresor en el lugar para completar
o recargar las botellas. Si las operaciones implican muchas
inmersiones, podrá ser útil designar un responsable
de cargas.
3.4.2- Clasificación y acondicionamiento del material:
Es indispensable no mezclar el material de punta con el de
progresión, el individual con el colectivo. El peso
y volumen de las cargas deben tener en cuenta las dificultades
del terreno en relación con las dificultades de porteo
y las capacidades de los porteadores.
Para las inmersiones en sifón terminal, es aconsejable
acondicionar y agrupar el material siguiendo un orden lógico:
las botellas, los reguladores, los trajes, el material pequeño.
Cada saco debe ser etiquetado y numerado, (sobre todo cuando
hay varios buceadores). Idealmente los buzos llegan después
que su material y se pueden equipar cómodamente con
todo el material en el sitio.
La organización no debe olvidar el buen retorno del
material al exterior: atención a la desbandada general
que suele ocurrir cuando han regresado los buceadores.
3.4.3-Porteo:
Varios casos
-Equipo pequeño con poco material: hacen el porteo
y la inmersión de forma consecutiva.
-Equipo pequeño y mucho material: en este caso se necesita
de porteos preliminares. La exploración se podrá
escalonar en varios fines de semana, pero teniendo en cuenta
posibles crecidas en ese tiempo.
-Equipo grande y mucho material: se podrá organizar
para hacerlo todo en un solo viaje.
3.5.Ejemplos:
3.5.1 Gran inmersión en sifón terminal
(Viazac,Lot):
Objetivo: S1 (700m -38) y S2 (90m -20) a –215 de profundidad.
-Viernes por la tarde: equipamiento estándar de los
pozos hasta -200.
-Noche del viernes al sábado, llegada de los porteadores
y buceadores.
-Sábado: sucesión de equipos:
-equipo 1, instalación de una tirolina en la vira.
-equipos 2 al 4: porteo hasta el sifón,
-equipo 5 (asistentes): porteo y preparación del material,
-equipo 6: 2 buzos,
-subida sin carga de los equipos 1 al 4,
-subida de los equipos 5 y 6 después de la inmersión.
-Domingo:
-equipos 7 a 11: subida del material,
-equipo 12, desinstalación de la cueva.
3.5.2 Inmersión postsifón,(Eaux chaudes,
Pirineos Atlánticos)
-Objetivo: S3 a 9km de la entrada.
-Primer fin de semana (3 participantes, un día y medio):
porteo de material de buceo para los sifones 1 y 2, y carburo
hasta la entrada del sifón 1, a 1km de la entrada.
-Segundo fin de semana (tres participantes y dos días
y medio): superación de los sifones 1 y 2, (120m, -7),
porteo del material de vivac, carburo y una parte del material
de buceo hasta el sifón 3, con vivac (una noche y dos
días bajo tierra). Debido a problemas con el material,
sólo dos personas superan los sifones 1 y 2.
-Tercer fin de semana (2 participantes, tres días y
medio): porteo de comida y resto del material de buceo hasta
el vivac, después hasta el sifón 3, buceo en
el sifón 3 (70m, -6) y sifón 4 (40m, -25), y
retorno con el material de vivac y una parte del material
de buceo (2 noches y 3 días bajo tierra.

Bulgarie
4. – Situaciones tipo:
4.1 Porteo hasta el sifón:
4.1.1. - Porteo en galería:
Es recomendable repartir el material en mochilas, de modo
que logremos cargas adaptadas a la dificultad del terreno
y a los porteadores (según los casos entre 10 y 20
kilogramos). Los sacos cilíndricos son buenos para
transportar botellas y envases estancos.
Algunos trucos de embalaje:
-Los reguladores y los instrumentos son embalados en los
bidones estancos, acolchados y sujetos con la comida, los
guantes de neopreno u otras cosas (un bidón de 6 litros
puede contener 3 Cyklon con sus manómetros, una máscara,
profundímetro, brújula y varias barritas de
cereales.
-Las lámparas que no caben en el bidón, pueden
ser protegidas por el traje de neopreno.
-Dentro de las aletas se puede llevar los escarpines, los
elásticos, etc.
-Las aletas pueden servir para proteger las botellas si entran
en el mismo saco.
-El plomo se reparte entre los sacos más ligeros;
pero es a menudo menos penoso llevar 2 ó 3 Kg a la
cintura que dentro de un saco.
-Si las botellas se transportan con el regulador montado,
es indispensable proteger los latiguillos y las segundas etapas
que se pueden dañar al menor choque entre la botella
y la roca: enrollar los latiguillos y fijarlos con elásticos.
Si el terreno es muy malo, con barro, arena, pasos estrechos,
transportar los reguladores en los bidones, y proteger las
griferías con los tapones y los arcos. Nota
traductor 18
4.1.2- Porteo en pozos:
El acondicionamiento del material es el mismo que el expuesto
antes, pero las botellas se portean sin el regulador; cada
carga debe estar provista de un mosquetón. Las técnicas
de porteo son las clásicas para cargas medianas, un
saco tubular colgado de una driza en las verticales. Deberemos
evitar en la medida de lo posible los choques, en especial
del metal contra la roca, que estropean el material y los
sacos.
ATENCIÓN: para colgar las botellas, no deberemos utilizar
tan sólo la driza del saco. Si el fondo se descose,
la botella se caerá. Es indispensable amarrar directamente
al grifo haciendo un nudo de cabestrante, más un sobrenudo
de seguridad. Una driza en cordino dinámico de 6mm
es recomendable.
Evitar asegurar las botellas únicamente por los arcos
de protección o los aros metálicos, que pueden
deslizarse a resultas de un choque. La driza no debe poder
abrir involuntariamente el grifo por frotamiento con el pomo.
Las técnicas de espeleosocorro pueden servir para
las cargas más pesadas o numerosas.
-Polipastos en los pozos aéreos, que permiten descender
o ascender varias cargas simultáneamente.
-Cargas acompañadas por un espeleólogo en los
pozos en los que se roza contra la pared.
-Tirolinas.
Se trata de encontrar el mejor compromiso entre el tiempo
y la energía consagrada a montar estas instalaciones,
y el trabajo que vamos a ahorrarnos con las mismas.
4.1.3- Porteo en río:
Los problemas se dan cuando los porteadores pierden pie.
Es juicioso entonces, por no decir indispensable, aligerar
las cargas para que floten, con flotadores de poliestireno
o chalecos. Para estos tramos a nado, las aletas, gafas y
tubo serán accesorios muy útiles.
Si estos pasajes acuáticos son preponderantes, la
utilización de un bote neumático es muy rentable:
hemos constatado en muchas ocasiones, que un bote muy cargado
avanza más rápido que un nadador en vacío.
4.1.4- Vivac antes del sifón:
-Justificación: Un vivac confortable puede ser útil
para mantener en buen estado de forma al equipo de punta,
tanto si la zona difícil está antes del sifón
como si está después, en los casos siguientes:
-Exploración dura tras el sifón.
-Inmersión muy saturante.
-Progresión muy dura para salir.
En cualquier caso, habrá que encontrar el mejor compromiso
entre la fatiga y el tiempo que consumimos en la instalación
y transporte del material de vivac, y el reposo que nos va
a procurar. En la práctica, si superamos 18 horas entre
la ida y la vuelta, es razonable montar un vivac.
Un vivac confortable exige como mínimo poder comer
caliente el desayuno y la cena, y poder dormir seco y abrigado.
-Acostarse: En general hay dos métodos para acostarse,
en el suelo y en una hamaca.
Acostarse en el suelo implica disponer de un lugar suficientemente
plano y sin humedad. Podemos ahorrarnos las colchonetas extendiendo
el traje de neopreno recubierto por una manta de aluminio
que protegerá el saco del contacto con el suelo.
Acostarse en hamaca es a menudo más fácil de
llevar a efecto, y menos exigente en cuento a la calidad del
terreno. Según los gustos personales, se podrá
optar por una hamaca con un duvet, o una hamaca calefactada
sin duvet.
Con relación al saco de dormir, hay dos opciones defendibles:
las fibras sintéticas que resisten mejor la humedad,
pero que se comprimen con dificultad, y el duvet cuyas propiedades
son justamente las contrarias.
El dúvet escogido deberá ser de buena calidad,
y sin cremallera, para poder guardarlo en un bidón
estanco de 6 litros. Este es el caso del modelo Crolles de
Vieux Campeur, seleccionado por el equipo de Eaux Chaudes.
Algunas precauciones nos permitirán guardarlo en seco:
no entrar más que con la ropa interior seca, evitar
los techos que gotean, y guardarlo en una bolsa de basura
cuando no lo estamos utilizando.
-Elección del emplazamiento: Además de la forma
de acostarse, el emplazamiento deberá estar bien situado
en relación con los objetivos de exploración,
no demasiado alejado de los mismos. El entorno deberá
ser tan íntimo como sea posible, evitando la promiscuidad.
-Los ríos y cascadas estarán suficientemente
alejados como para que no moleste su ruido y la humedad de
provocan. Por el contrario, un punto con agua es indispensable,
y una piedra grande rodeada de piedras más pequeñas
que hagan el papel de mesa y sillas, será muy apreciada.
-Alimentación: no se trata de hacer un curso de dietética,
pero recordemos que la comida subterránea simplemente
debe ser agradable, incluso personalizada, y equilibrada.
El bidón estanco de 6 litros constituye el embalaje
ideal para la comida; con un mínimo de técnica,
podremos meter y sacar provisiones para dos días y
dos personas.
Las precauciones consisten en embalar los alimentos al vacío,
si es menester sentándose sobre el pan antes de sellar
el saco. Es recomendable agujerear los sacos de puré
o potaje para sacar el aire antes de tapar el orificio con
una pegatina.
Para calentar, podemos utilizar combustible de alcohol sólido
como el Esbit.

Foto:H. Chauvez
4.2 Porteo en sifón
4.2.1- Acondicionamiento de las escafandras:
Las escafandras pueden ser transportadas sin embalaje. Es
preferible que los reguladores vayan montados, para evitar
manipulaciones. Por medida de seguridad, es preferible no
recuperar los reguladores de la primera escafandra para montarlos
en la que utilizaremos en los sifones siguientes, (afortunadamente
ya pasaron las épocas de gran penuria). Además,
la escafandra transportada con su regulador podrá constituir
una reserva de seguridad suplementaria.
Las precauciones a seguir ya han sido enumeradas: latiguillos
enrollados y segundas etapas protegidas por bolsas de nylon.
Atención a los riesgos de enganche, en particular en
el hilo, y a la modificación del esquema corporal que
puede limitar la desenvoltura de manera significativa. Ya
que las escafandras se pueden meter dentro de un saco, es
más fácil realizar una carga perfilada, protegida
y equilibrada metiendo flotadores dentro del saco.
En todos los casos, cada carga deberá estar provista
de dos anclajes, uno arriba y otro abajo. Estos anclajes pueden
estar constituidos por mosquetones enganchados a los arcos
de protección, bridas alrededor del cuello, o elásticos
de cámara de aire doblados o triplicados.
4.2.2- Acondicionamiento del material resistente a la
inmersión:
Es el caso de diversos accesorios como carretes, la lámpara
de carburo, material de topografía, cuerdas, material
metálico... Según su número, lo que abulte,
o su riesgo potencial, estos accesorios serán transportados
en el agua, (carretes, lámparas de carburo), o dentro
de un saco. (Cuerdas, quincallería, latas). Si los
accesorios son transportados en el agua, aumenta el riesgo
de enganche. Atención a las cuerdas, que corren el
peligro de desenrollarse.
Los sacos de transporte deben tener una talla adecuada al
volumen del material, y estar provistos de orificios de evacuación
del agua y de correas. Estas características son indispensables
para los porteos post sifón acuáticos. El recomendable
recoger las correas durante el transporte bajo el agua, enrollar
la driza del saco, y estabilizar el contenido ciñendo
el saco con elásticos..
4.2.3- Acondicionamiento del material que se debe guardar
en seco:
Es el caso de la comida, el material de vivac en general
(duvet, hamacas, polares), y también de las pilas,
el material de fotografía, etc.
-Bidón estanco: El bidón de 6 litros es muy
útil hasta 10 metros de profundidad siguiendo las siguientes
precauciones:
-La junta y su asiento deben estar limpios y sin defecto.
-La tapa debe estar prieta.
-La tapa debe estar bloqueada.
-Y sobre todo, el bidón debe estar lleno y el contenido
bien colocado.
En lo concerniente al dúvet, he aquí el procedimiento
seguido por Bernard Gauche y Henri Jambert para las expediciones
en Eaux Chaudes:
-Introducir dentro del bidón un saco de látex
(Gomex)
-Volver los bordes sobre el bidón,
-Introducir metódicamente el dúvet dentro del
saco,
-Completarlo en la parte superior con un polar,
-Cerrar el saco Gomex y hacer el vacío meticulosamente
por aspiración.,
-Recubrirlo todo con una bolsa de basura de 50 litros no desdoblado,
cuya función inmediata es asegurar el deslizamiento
de la tapa en el momento de abrir el bidón.
Si lo habéis hecho bien, el fondo del bidón
debe quedar convexo, y habrás perdido unos cuantos
cientos de gramos en sudor. Entrenaos, ya que habrá
que volver a hacerlo bajo tierra en el momento de recoger
el vivac. La función del saco Gomex es proteger el
duvet en caso de infiltración de agua. La del saco
de basura, proteger el duvet seco entre dos vivacs. Este sistema
es mucho más fiable que la utilización de sacos
estancos que presentan el inconveniente de aplastarse con
la presión siendo difíciles de equilibrar.
-Contenedor rígido: para profundidades superiores
a 10 metros es necesario dedicarse a la confección
de contenedores estancos de PVC o de metal (dural o inoxidable).
Los modelos más corrientes son tubos de 10 centímetros
de diámetro adaptados a su uso: 15 centímetros
de largo para ser transportadas a la cintura, 60 centímetros
para colocar entre las botellas o dentro de un saco. Para
los bricoleadores, es posible reciclar viejas botellas de
aluminio y convertirlas en contenedores. Nota
traductor 19
-Cámaras de aire: Adecuada para todos los objetos
que resisten el aplastamiento. Es en particular el caso del
carburo. Aunque teóricamente existen riesgos de explosión
del acetileno a partir de 2 atmósferas, gran número
de inmersiones hasta 30 metros, puede que incluso más,
han sido efectuadas sin problemas.
Es de cualquier modo importante respetar las siguientes precauciones:
-Embalar el carburo perfectamente en seco,
-Utilizar trozos de cámara de aire perfectamente estancos,
-Realizar cuidadosamente el cierre de los extremos, con doble
pliegue y dos elásticos bien tensos,
-Embalar el paquete de carburo así realizado en una
segunda cámara de aire, meticulosamente cerrada también.
Para las profundidades importantes, por encima de 35 metros,
es preferible proteger el paquete de carburo en un contenedor
rígido.
4.2.4-Equilibrado de las cargas:
Hemos visto ya cómo equilibrar las cargas positivas
añadiendo plomos o piedras, y las cargas negativas,
por medio de flotadores de volumen fijo como los de poliestireno
o contenedores estancos, o variable, como los chalecos. Es
interesante combinar objetos negativos y positivos en un mismo
saco para equilibrar de partida las cargas.
La flotabilidad deberá ser afinada en el agua, teniendo
en cuenta las siguientes precauciones:
-Una carga ligeramente positiva en superficie será
a menudo neutra o ligeramente negativa una vez sumergida.
Incluso tomando todas las precauciones, existen muchos elementos
comprensibles.
-Antes del ajuste del peso, llenar de agua todos aquellos
objetos que se van a inundar en la inmersión, como
por ejemplo las dos cámaras de la lámpara de
carburo.
-Si hemos de sacar de la cueva un bidón vacío,
es mejor llenarlo de agua para que no se aplaste en la inmersión.

Foto: H. Chauvez
4.2.5-Técnicas de porteo:
-Porteo en la mano: esta práctica se debe usar excepcionalmente
ya que las dos manos están raramente de sobra en un
sifón. Deberá reservarse a sifones cortos o
demasiado estrechos para los otros sistemas de porteo. Atención
para no perder la carga entre la turbidez en caso de mal equilibrado
o visibilidad reducida.
-Porteo dorsal: Las cargas poco abultadas y sobre todo, perfectamente
perfiladas, pueden ser porteadas sobre la escafandra dorsal:
es el caso por ejemplo de los tubos rígidos que pueden
ser fijados con elásticos o con cinchas autoblocantes.
Atención al abultamiento suplementario y a los riesgos
de enganche en una zona del cuerpo donde la intervención
no es fácil.
Cuando buceamos con botellas laterales o a la inglesa, es
posible portear la carga sobre la espalda, (saco o botella),
aunque perdemos el principal interés de esta técnica
que es precisamente franquear los pasos estrechos sin desequiparse.
-Porteo a la cintura: Las cargas pequeñas pueden ser
mosquetoneadas a la cintura. Los riesgos de enganche son elevados,
aunque fáciles de resolver.
-Porteo lateral: Las correas de la escafandra dorsal o del
arnés a la inglesa están equipados de anillas
en D para enganchar. Resulta práctico enganchar la
carga en el anillo en D alto, y por abajo, en una anillo fijado
al culo de las botellas dorsales. En enganche y desenganche
de la carga es relativamente fácil de hacer y el buzo
está relativamente bien perfilado. Por el contrario,
es preferible llevar una carga a cada lado para evitar estar
desequilibrado. Además, las cargas muy abultadas, reducen
la movilidad de los brazos.
Esta técnica va bien para portear las cargas largas,
(botellas de 20 litros). En tal caso, cada carga ira equipada
de dos mosquetones fáciles de maniobrar: uno en un
punto alto, y otro en un punto bajo. Una carga única
puede ser porteada de través. El punto alto a un lado,
y el bajo al otro.
-Porteo ventral: la carga se portea sobre en vientre, atada
a las D de anclaje o a un elástico enganchado a las
griferías de las botellas dorsales, aunque en este
caso el elástico queda a menudo demasiado alto para
posicionar la carga confortablemente. El punto de enganche
de abajo queda asegurado por un elástico que pasa alrededor
de la cintura del buzo.
La tensión de los elásticos debe ser suficiente
para asegurar un buen mantenimiento de la carga sin molestar
al buzo cuando no la transportamos. Atención a los
terminales de los elásticos. Podemos sustituirlos por
pequeños mosquetones, o más simplemente, cerrarlos
sobre ellos mismos y colocarlos en un lugar accesible en caso
de engancharse con el hilo.
Con este método, ponerse y quitarse las cargas es fácil.
El buzo permanece simétrico, pero es demasiado grueso.
Esta técnica va bien para el porteo de cargas cortas
y de bibotellas.
-Porteo ventral con la carga atravesada: Dos sandows paralelos
en las correas permiten enganchar una carga atravesada. El
principal inconveniente de esta técnica a priori seductora
es que las cargas están raramente equilibradas en toda
su longitud: en el caso de escafandras, el culo es más
ligero que la grifería y el porteador está desequilibrado.
-Porteo en trineo: Esta técnica adaptada a los sifones
largos y claros permite transportar cargas voluminosas. Olivier
Isler utiliza un bidón de 50 litros perforado, equipado
con una vejiga hinchada con un inflador. Dos soportes permiten
fijar seis botellas y una empuñadura completa el conjunto.
No hace falta más que estirar.
Otros trineos son empleados por los equipos australianos,
especialmente en Cocklebiddy o americanos, pero estos métodos
son poco convenientes para el estilo europeo y la morfología
de nuestros sifones.
-Porteo con propulsor: Los propulsores cabalgables pueden
ser convenientes para portear cargas, en particular botellas
de las cuales es posible respirar durante la utilización
del torpedo. Existen problemas de equilibrado, de protección
de los grifos y de longitud de los latiguillos, si bien esta
técnica se sale por el momento de las prácticas
corrientes.
4.2.6-Incidencias durante la inmersión:
-Colocación y liberación de las cargas: Se
efectúa generalmente en la poza, pero también
en el sifón al coger o soltar una etapa o al franquear
un estrechamiento. Esta operación debe ser realizada
con rapidez, incluso sin visibilidad, de ahí la importancia
de los puntos de fijación.
-Velocidad de progresión: La resistencia al aleteo
se incrementa considerablemente cuando el buceador está
cargado. Deberá aletear lentamente para no agotar sus
posibilidades físicas y evitar el sofocamiento. El
consumo se incrementa por el mayor esfuerzo y la menor velocidad.
Habrá que prever mayores reservas de gas que en una
inmersión sin carga adicional.
La mayor duración de la inmersión y los esfuerzos
provocan una mayor saturación. Las paradas descompresivas
deberán tener en cuenta una reserva adicional de oxígeno
por si es necesario. Por todo ello, la utilización
de mezclas sobreoxigenadas podrá rendir grandes servicios.
4.3 Speleo post-sifón:
4.3.1-Especificaciones:
Las exploraciones a efectuar tras un sifón son a menudo
acuáticas, pero podemos encontrar todas las demás
dificultades subterráneas: verticales (pozos o escaladas),
meandros, estrecheces... Ciertos riesgos son más específicos:
-Riesgos derivados del confinamiento: en los tramos de galería
aislados entre sifones, la presencia de gas carbónico
no es rara. Es preciso estar atento a signos sospechosos:
aspecto confinado de la galería, concreciones abundantes,
restos vegetales en el sifón, burbujas en la superficie,
vulcanismo, llama amarillenta y carbonosa, (carencia de O2),
y a los primeros síntomas de intoxicación: sofocamiento
por el esfuerzo (eventualmente soportable), angustia y dolor
de cabeza, mejor es no insistir. Una concentración
elevada de CO2 o de otros gases puede ser mortal, pero muy
extraña.
En caso de necesidad se pueden utilizar las escafandras en
el límite de los tercios, tanto para continuar la exploración
postsifón como para eliminar el exceso de CO2 acumulado
en el organismo. (Indispensable antes de volver a bucear).
Nota traductor 20
-Riesgos derivados de la inmersión: el franqueo del
sifón a la vuelta puede efectuarse en condiciones difíciles:
-Visibilidad reducida: tener en cuenta el incremento de los
tercios
-Inmersión sucesiva: respetar un intervalo suficiente
antes de volver a bucear para evitar paradas muy largas.
-Capacidad física tocada: no olvidar la alimentación
ni el reposo (manta de aluminio o vivac) antes de reemprender
una inmersión importante (larga y/o profunda y/o fría)
después de una exploración importante.
-Material perdido o inutilizable: al salir del sifón
guardar cuidadosamente el material de buceo, aletas, gafas,
instrumentos, escafandras, en un lugar protegido del agua
corriente incluso si el nivel se eleva; cerrar bien los grifos,
y reservar iluminación para la vuelta.
-Calambres al aletear: el retorno con un esfuerzo de aleteo
después de la marcha, provoca a menudo calambres, que
se ven favorecidos por una alimentación insuficiente;
en principio, desaparecen rápidamente.
-Riesgos derivados de la exploración: en el estado
actual de las posibilidades de intervención y rescate
postsifón, es indispensable evitar cualquier lesión
que impediría al buzo volver a franquear el sifón.
Se debe ser rigurosamente prudente a cada paso, lo cual no
significa que se deba sobreequipar la cavidad; La seguridad
activa del explorador que asegura sus pasos debe primar sobre
la seguridad pasiva de un pasamanos que ha podido ser dañado
por los efectos de las crecidas. Además a menudo hay
que sumar los riesgos derivados de la espeleología
en solitario.
-Riesgos de crecidas: la conducta a seguir es la misma que
en la espeleología clásica: en primer lugar
la prevención con un seguimiento de la meteorología
del lugar, después la búsqueda de refugios para
las personas y el material en caso de crecida.
En caso de crecida es inútil agravar los riesgos intentando
una salida. Es preciso observar la evolución de la
misma y no tomar la decisión de salir hasta ver que
el nivel del agua se haya estabilizado. En el caso tener que
atravesar sifones, serán sin duda más largos
y turbios que a la ida. Será preciso encontrar y seguir
el hilo en una visibilidad casi nula.
En la mayor parte de los casos, la sensatez aconseja esperar,
bien una bajada del agua suficiente, bien una intervención
desde el exterior.
4.3.2-Material necesario:
-Equipamiento personal: Lo hemos descrito ya en el párrafo
2. El pantalón de neopreno completado en lo alto por
un rhovyl va bien en la mayor parte de las situaciones, pero
la chaqueta podrá ser necesaria en los pasos acuáticos.
El arnés y la quincallería, según las
dificultades que encontremos. El arnés debe ser regulable,
o al menos compatible con el hecho de llevar puesto el neopreno.
-Equipo colectivo: material de topografía, de equipamiento,
cuerdas, anclajes, y carburo, 2,5 recargas por persona y día
en función de los objetivos.
-Alimentación: su interés y acondicionamiento
ya han sido descritos. Algunos envases, tubos de leche, barritas,
etc, resisten bien a la inmersión. Los otros tentempiés
habituales serán mejor transportados en seco. La cantimplora
es también indispensable, desgraciadamente, no es siempre
prudente beber agua subterránea. Las latas de Coca
cola aportan a un tiempo agua, energía (azúcar)
y tónicos (cafeína). Son fáciles de transportar,
de consumir y de sacar una vez gastadas. Se puede recurrir
también al lujo de una cantimplora isotérmica.
-Vivac post sifón: las indicaciones son las mismas
que para el vivac antes del sifón (ver 4.1) pero el
material debe ser acondicionado para soportar la inmersión
(ver 4.2).
4.4 Inmersión postsifón:
4.4.1-Especificaciones:
La inmersión postsifón se puede definir como
una inmersión de sifón terminal efectuada detrás
de una zona sifonante, suficientemente alejada como para ser
necesario que el buzo se desequipe y tenga que portear su
escafandra.
Los principales riesgos conciernen a los daños que
puede sufrir el material de buceo, sobre todo si se debe emplear
el mismo material para los dos sifones. Los modos de porteo
y protección son descritos en los párrafos 4.1
y 2.3. Además habrá que seguir todas las precauciones
descritas en los párrafos anteriores.
Una forma de transportar la máscara y las aletas en
una zona que no exija desequiparse por completo es meter la
máscara dentro de las aletas, y pasar un mosquetón
por las gomas de las aletas y de la máscara que anclaremos
a nuestra cintura. Es rápido, y sobre todo, poco incómodo.
4.4.2 Optimización de las escafandras:
Es aconsejable optimizar y fraccionar los volúmenes
en función de los consumos en las zonas sifonantes
sucesivas y de las posibilidades de transporte en las zonas
no inundadas. ; dificultades del terreno, techos bajos, escaladas,
caos, distancias o por en contrario avenidas, lagos, etc.,
y según el número de porteadores.
En las inmersiones en pareja es posible con solo 4 botellas
conservar dos llenas para que una persona haga la inmersión
de punta. En el primer sifón, los dos buzos respiran
de una sola de sus botellas, sin superar el tercio; después,
las dos botellas nuevas son acopladas y transportadas hasta
el sifón terminal. La regla de los tercios no se respeta
para la vuelta más que si las dos botellas de la punta
tienen el doble de volumen que las de la aproximación.
-Ejemplo 1: Surgencia de Glane (Saint Jory de Lasbloux, Dordoña)
-Franqueo de los sifones 1,2 y 3 por dos buzos llevando 2x15
litros más 3,5litros+7litros.
-Franqueo de los sifones 4, 5 6 y 7 con la escafandra de 3,5
litros+7 litros, no respirando más que de la de 3,5
litros en el límite de los tercios.
-Inmersión en los sifones 8 y 9 por un buzo con el
bibotella de 2x7 litros lleno. (retorno a tercios)
-Discusión: los tercios son respetados, ya que 2/3
de 3,5 litros = a 1/3 de 7 litros.
Si el buzo de punta no sale, o sale con las botellas casi
vacías, el otro buzo puede salir con los 2x3,5 litros
para buscar ayuda
La infracción de la regla de los tercios durante la
utilización de una escafandra mixta 3,5+7 litros, respirando
de una sola botella, debe ser excepcional y la botella no
utilizada debe estar lista para su empleo, con el regulador
accesible y su funcionamiento verificado.
-Ejemplo 2: la Finou (Montvalent, Lot)
-Tres buzos encadenados, uno solo bucea en los sifones 9
y 10.
-Primer día: franqueo del sifón 1 (300m-30)
con un 2x15 litros y porteo de 3 escafandras de 2x10 equipadas
hasta el sifón 3. Distancia aérea 930mts, franqueando
el sifón 2 en apnea.
-Segundo día (punta): franqueo del sifón 1 con
un 2x15 litros y porteo de 2 escafandras de 2x7 litros y una
de 2x4 litros equipadas hasta el sifón 3.
Franqueo del sifón 3 (200mts-6), sifón 4 (25mts-3)
y 5 (575mts-14) con el 2x10 y llevando la otra escafandra
hasta el sifón 6.
Franqueo del sifón 6 (10mts –6), Sifón
7 (40mts –3) y sifón 8 (130mts-5) respirando
de una de las botellas del 2x 7 litros o del 2x4 litros por
el tercer buzo.
Acercamiento de los dos 2 botellas de 7 litros nuevas hasta
el sifón 9 (1030mts aéreos), franqueo del sifón
9 (135mts –18) e inmersión en el sifón
10 hasta 30 mts.
Retorno igual abandonando las 2x10 litros antes del sifón
3.
Al día siguiente, recuperación de las escafandras
de 2x10 litros.
-Discusión: una escafandra de 2x12 litros es suficiente
para franquear el sifón 1 con carga.
Durante el franqueo de los sifones 3,4 y 5 con las 2x10, los
tercios son ligeramente sobrepasados, pero la seguridad está
asegurada por la segunda escafandra transportada. Para atravesar
los sifones 6,7 y 8 la utilización de una sola botella
de las 2x7 es tolerable teniendo en cuenta el perfil de los
sifones, cortos poco profundos y sin dificultades.
El buen nivel técnico de los tres buzos deja un margen
de seguridad suficiente en caso de problemas: permite el cambio
de material entre sifones, o en el peor caso, desencadenar
la alerta por uno de los buzos quedando el otro con el tercero.
Este género de práctica debe ser excepcional
y no debe estar motivada más que por las dificultades
de porteo y todo debe estar preparado minuciosamente: evaluación
de los riesgos y de las soluciones, funcionamiento del material,
equilibrado de las cargas.

Foto: H. Chauvez
5 El futuro de la inmersión mixta:
5.1- Las evoluciones recientes:
Los principales progresos aparecidos en los últimos
años resultan más de la mejora del nivel técnico
de los buzos que de la sofisticación del material.
Dentro de estos progresos podemos citar:
-El incremento del número de buzos que poseen u alto
nivel a la vez en buceo y en espéleo.
-La constitución de equipos, estables o fugaces que
reagrupan sus competencias.
-La racionalización de la organización de las
expediciones.
-El aumento del parque de material disponible en el ámbito
individual o colectivo (botellas de todos los tamaños,
reguladores, trajes, iluminación, torpedos)
-La fiabilidad de los procedimientos de descompresión
(tablas, ordenadores, oxígeno, habitast)
-El empleo de mezclas ternarias.
5.2 Evoluciones previsibles:
La mayor parte de los progresos esperados ya están
disponibles:
-La autonomía en el gas que permitirá aligerar
los porteos con el desarrollo de escafandras recicladoras
adaptadas a la inmersión mixta.
-Los medios de socorro: medicalización postsifón,
medios de evacuación de heridos por inmersión,
por desobstrucción o por bombeo.
-La isotermia de los buzos o su recalentamiento en inmersiones
importantes.
-Los medios de comunicación entre el fondo y la superficie
o entre los buzos.
-Los medios de propulsión: torpedos transportables,
es decir poco voluminosos y fácilmente fraccionables
con varios packs de propulsión y de energía,
y, por qué no, la visión artificial en agua
turbia, la topografía automática durante la
exploración, el submarino de bolsillo, con orugas para
las zonas aéreas, los simuladores de buceo por ordenador
con un traje táctil lleno de agua refrigerada y gafas
de vídeo, con una biblioteca de sifones clásicos
y un programa aleatorio para aquellos que disfrutan con los
sifones vírgenes...
Agradecimientos a Frank Vasseur, Jean-Marc
Belin y Fabien Belin, así como a todos los participantes
en las exploraciones citados en www.plongeesout.com
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