
INTRODUCCION
El manantial de Aitzarreta constituye la principal surgencia
del flanco norte de la sierra de Aralar y uno de los principales
manantiales de la Comunidad Foral Navarra.
Situado a una altitud de 630 metros, en la parte inferior
de una pared caliza, da origen al río Ercilla, que
a su vez desaparece nuevamente alimentando el acuífero
de Iribas. Finalmente vuelve a resurgir por varios puntos
impracticables para buceadores constituyendo el nacimiento
del río Larráun.
 Vista exterior de la surgencia de Aitzarreta
Desde los inicios de la práctica de la exploración
espeleológica subacuática en Navarra, esta surgencia
ha suscitado nuestro interés por ser el desagüe
de una de las principales zonas kársticas de nuestra
comunidad, por el importante caudal que vierte, la amplitud
de sus galerías y las dificultades que siempre ha impuesto
su exploración.
Ya en 1988 comenzamos a bucear en la misma miembros de la
ya extinta Agrupación Deportiva Tritón con la
colaboración del Gobierno de Navarra y la ayuda de
los Sres. Isaac Santesteban y Carlos Acaz.
Las dificultades que en aquella época encontrábamos
eran tanto de índole técnica como material.
El conocimiento de los protocolos de seguridad aplicables
al buceo en cuevas era extremadamente básico y debíamos
experimentar en la mayor parte de los casos con procedimientos
de eficacia dudosa. Los materiales de inmersión a nuestra
disposición, si bien suficientes para la práctica
del buceo en aguas abiertas, cálidas y someras, eran
inadecuados para las frías, profundas y turbias aguas
de esta surgencia.
 Inicios de la exploración, año 1988
A pesar de ello, se consiguió una progresión
de aproximadamente 100 metros hasta una profundidad máxima
de 26,5 metros, realizando un levantamiento topográfico
básico del tramo explorado.
Durante los años siguientes se realizaron inmersiones
esporádicamente con el propósito de localizar
la continuación de la galería, pero sin una
organización adecuada de las mismas.
En 1999, y en colaboración con la sección de
actividades subacuáticas del grupo de espeleología
de Estella, iniciamos una nueva campaña de exploración
con la finalidad de rehacer la topografía de la parte
explorada, y localizar la continuación de la galería.
Para estas fechas, los conocimientos técnicos sobre
espeleobuceo se han desarrollado y difundido, y aunque el
material existente específico para esta actividad sigue
siendo muy escaso, el mayor grosor de los trajes de neopreno
y en consecuencia su mayor aislamiento térmico y las
botellas de aire de más capacidad, nos permiten inmersiones
más prolongadas. En condiciones de visibilidad bastante
limitada, tratamos de localizar la continuación en
el techo de la sala existente en la marca de 95 metros del
hilo guía, y hacia él se dirigen nuestros esfuerzos.
A pesar de obtener cotas de profundímetro de tan sólo
2 metros, no somos capaces de localizar cámara de aire
alguna, finalizando esta campaña bastante desanimados
por los escasos resultados obtenidos en el transcurso de la
misma.
En 2001, y con la incorporación de nuevos miembros
a Tritón, se realizan una serie de inmersiones de entrenamiento
en la surgencia, y en una de ellas, con unas condiciones de
visibilidad excepcionalmente buenas, se localiza la entrada
de una nueva galería a media altura en la sala donde
había finalizado nuestras anteriores inmersiones, galería
que a todas luces es la continuación de esta cavidad.

Preparando una inmersión
A la exploración de esta galería y su aseguramiento
para la posterior topografía hemos dedicado los esfuerzos
de este proyecto de "exploración subacuática
profunda del manantial de Aitzarreta".
TECNOLOGIA APLICADA
Tres son las dificultades principales que encontramos en
la exploración de esta surgencia: Profundidad, turbidez
y frialdad del agua. Cualquiera de ellas suponen obstáculos
importantes, la conjunción de las tres, y las sinergias
que se producen en tal caso dificultan enormemente la exploración.
Profundidad: La respiración de aire comprimido a una
profundidad superior a 35/40 metros en aguas cálidas
y abiertas, provoca según la susceptibilidad del buceador
un trastorno en el sistema nervioso provocado por la presión
parcial del nitrógeno contenido en el aire. Este trastorno,
comúnmente conocido como narcosis por nitrógeno
o "borrachera de las profundidades", provoca un
estado de euforia en el buzo que le hace desinhibirse de la
situación en que se encuentra con el peligro que ello
conlleva en un entorno tal hostil, impide o dificulta gravemente
la realización de cualquier actividad que exija un
cierto grado de concentración como la topografía,
y que en casos extremos puede llegar a provocar la pérdida
de conciencia. Estos síntomas se incrementan progresivamente
con la profundidad, el frío, el stress y el tiempo
de exposición a estas altas presiones de nitrógeno,
por lo que la mayoría de las escuelas de buceo no recomiendan
superar el límite de 40 metros, algunas rebajan incluso
a 30 metros este límite de profundidad en inmersiones
realizadas con aire comprimido como mezcla respiratoria.
Para evitar en la medida de lo posible los nocivos efectos
de la narcosis del nitrógeno, debemos rebajar la presión
parcial de este gas en la mezcla respiratoria. La manera de
conseguirlo es sustituir parcialmente el nitrógeno
por otro gas inerte cuya toxicidad a altas presiones sea menor.

Apunto de sumergirnos...
El gas más comúnmente usado para ello es el
helio, que no resulta tóxico respirado hasta presiones
parciales superiores al menos 30 atmósferas. El Helio,
debido a su baja densidad molecular, se disuelve fácilmente
en los tejidos y de igual manera, se desprende con facilidad
de los mismos cuando disminuye la presión. Ello implica
que las paradas descompresivas deben comenzar a mucha mayor
profundidad si bien el tiempo total de la descompresión
es más corto que si la inmersión se hubiese
efectuado con aire.
La utilización del helio en la mezcla respiratoria
tiene como gran inconveniente el mínimo aislamiento
térmico que otorga este gas, lo cual contribuye al
rápido enfriamiento del buzo, y el elevado precio del
mismo, superior a 40 euros el metro cúbico, que supone
un coste por inmersión y buzo solamente en gases fácilmente
superior a 150 euros.
Los complejos cálculos descompresivos que implica
el buceo con mezclas ternarias, helio- nitrógeno-oxígeno,
han sido realizados mediante el software específico
Deco Planer, importado al efecto de Estado Unidos.
El hecho de respirar cualquier mezcla gaseosa a presión
superior a la atmosférica, implica la disolución
de dicho gas en los tejidos del buceador, disolución
que se liberará en forma de burbujas en caso de un
descenso rápido de la presión a que está
sometido el buzo. Estas burbujas pueden provocar lesiones
muy graves e incluso la muerte causando un accidente descompresivo
o "bends". Para evitarlo o rebajar la posibilidad
de que suceda, el buzo debe ascender muy lentamente en los
metros finales de su inmersión, con paradas a determinadas
cotas, cuya duración está directamente relacionadas
con la profundidad y el tiempo que ha durado la inmersión.

Por último, y aunque más que un problema es
una consecuencia física, conforme se alcanza profundidad
en la exploración, el consumo de gas se incrementa
en la misma medida, de modo que si por ejemplo a 10 metros
de profundidad el consumo por buzo es de 40 litros por minuto,
a 60 metros este se dispara hasta valores como mínimo
de 140 litros por minuto en el mejor de los casos. Ello implica
que tanto el tamaño como el número de botellas
de gas a portear por cada explorador, así como el esfuerzo
físico a realizar se incrementa en la misma medida.
Turbidez: no hemos sido capaces de determinar el motivo por
el que esta cavidad presenta una turbidez de agua tan elevada.
Lo más común es que la misma se vea motivada
por un incremento en el caudal que arrastra más materiales
que a su vez quedan en suspensión. No obstante, hemos
apreciado turbideces importantes, con visibilidad por debajo
de dos metros lineales tras 10 días sin lluvias, y
en cambio el pasado año, con caudales más importantes
y lluvias recientes, la visibilidad superaba los 10 metros.
La turbidez limita enormemente nuestra capacidad de topografiar
de forma tan precisa como quisiéramos, y la capacidad
de fotografía y vídeo.
Para reducir en lo posible este problema, hemos empleado
lentes angulares extremas que al permitir acercarse más
al sujeto, disminuyen la cantidad de agua interpuesta entre
el mismo y la lente, y en consecuencia la turbidez de la misma.

La turbidez del agua es algo habitual en esta surgencia.
La turbidez incrementa igualmente la angustia y la sensación
claustrofóbica que a su vez se intensifican los efectos
de la narcosis por nitrógeno.
Conscientes de este problema y de la inseguridad que produce
la incertidumbre sobre la integridad del hilo guía,
hemos instalado hasta la cota de -40mts/200 de penetración
un cabo de polietileno de 9mm de color blanco con flechas
que se pueden percibir visualmente e incluso táctilmente
para un caso de pérdida de visibilidad extrema. Este
cabo nos permite también gracias a su fuerte diámetro,
traccionar o afianzarse al mismo en caso de problemas, y demostró
su utilidad vital en una de las inmersiones.

Para la iluminación hemos contado con antorchas que
incorporan lámparas “Xenophot” de potencia
lumínica cercana a 100 vatios, y reflectores de ángulo
muy cerrado para que el haz luminoso penetrase mejor la materia
en suspensión presente en el agua. Finalmente hemos
llegado a la conclusión de que la luz tan intensa rebotaba
en estas partículas, produciendo deslumbramiento en
el buzo en las peores situaciones de turbidez, por lo que
se ha incorporado un regulador de intensidad a las antorchas
que se ha demostrado eficaz para estas circunstancias.
Frío: La lucha contra la baja temperatura del agua,
entre 6 y 7º C ha supuesto un factor clave en el éxito
de estas inmersiones ya que afecta tanto al organismo como
al funcionamiento correcto del material.
Las inmersiones por debajo de 22º C impiden que el cuerpo
humano sin protección adicional pueda mantener la temperatura
corporal provocando hipotermia . Dependiendo del grado de
la misma, sus consecuencias podrán ser desde una simple
tiritona o un entumecimiento de las manos que impide realizar
casi cualquier actividad manual, a una arritmia cardiaca,
sofoco y shock. Adicionalmente, la hipotermia durante las
paradas de descompresión, dificulta de forma significativa
el intercambio gaseoso entre los tejidos saturados tras la
inmersión, y los alvéolos pulmonares, obligando
al buzo a incrementar considerablemente la duración
de las paradas.

Los antiguos trajes de neopreno, incluso en espesores de
7 u 8mm, permiten que exista un flujo constante de agua en
su interior, enfriando considerablemente al buzo. El material
aislante, compuesto por minúsculas burbujas de aire
atrapadas dentro de la goma, se ve afectado por la presión
del agua, de manera que 60 metros de profundidad, el grosor
de un traje que en la superficie puede medir 8mm, se ve reducido
hasta valores inferiores a 3mm con la consiguiente pérdida
de aislamiento.
Para solucionar este problema, hemos optado por la utilización
de trajes secos de volumen variable fabricados en material
trilaminado, que no se ven afectados por la presión
circundante y cuyo volumen puede ser modificado a voluntad
por el espeleobuceador mediante la insuflación en su
interior de un gas aislante. Como aislamiento térmico,
hemos elegido la protección Weezzle Extrem +, considerada
como una de las mejores prendas en su género. El material
aislante de esta prenda es de naturaleza esponjosa, por lo
que tampoco se ve afectado por la presión exterior.
Para compensar la presión e incrementar el aislamiento
térmico, se ha utilizado como gas aislante un botellín
adicional de argón que presenta una conductividad térmica
un 50% inferior al aire, y al menos un 150% inferior al helio.
Se llegó a pensar en fabricar un hábitat mediante
una estructura metálica recubierta de un tejido impermeable
para permitir que los buzos efectuaran en su interior la descompresión
en seco, pero finalmente, y vistas las complicaciones para
afianzarla con seguridad en el interior de la galería,
se abandonó la idea.
La inmersión en aguas frías provoca una bajada
de rendimiento en las baterías que alimentan las fuentes
de iluminación; ello implica tener que equiparnos con
baterías mayores que suplan esta pérdida de
efectividad. Más grave es el efecto de gripaje que
se produce en las válvulas de suministro a demanda
de gas respirable al buzo, más conocidas como reguladores.
La expansión del gas en el interior de estos mecanismos
produce una considerable disminución de la temperatura
que puede alcanzar picos de 100º C bajo cero. Si estos
picos de temperatura no se disipan adecuadamente en el agua
circundante, pueden provocar el bloqueo de la válvula
en posición abierta o cerrada, con la consiguiente
pérdida en pocos segundos de la totalidad del gas respirable
o la total ausencia del mismo. Con independencia de la utilización
de equipos respiratorios redundantes, como establecen los
protocolos de seguridad de buceo en cuevas, hemos utilizado
reguladores teóricamente homologados para inmersión
en aguas frías. Algunos de ellos, y pese a poseer la
homologación CEN250 han sufrido fallos catastróficos
durante la inmersión, afortunadamente sin consecuencias
graves. Ello nos ha dado base para realizar un estudio sobre
las prestaciones reales de este material.

RELACION DE INMERSIONES
En este capítulo se detallan las inmersiones más significativas durante esta campaña de exploración. Se han realizado un total de 15 inmersiones más con la exclusiva finalidad de aclimatar el organismo de los buceadores a las altas presiones de nitrógeno, de tomar tiempos para planificar las inmersiones de punta, y anotar rumbos y perfiles para realizar posteriormente la topografía, pero por su falta de contenido o relevancia no las relacionamos.
1. - 02-01-2002
Buzos: Miguel Castro y Carl Berrisford
Apoyo exterior: José Azpiroz, Martín Burgui, Carlos Castro, Fernando Sarría
Material: 4*15 litros aire comprimido.
Objetivo: Comprobación del estado del hilo guía y muestra del sifón al buzo de gran profundidad, Carl Berrisford.
Descripción: la surgencia tiene un caudal muy elevado, con casi un metro de altura en la pileta final. La temperatura es muy baja, exterior a -2º C, y 6º C el agua.
Debido a la lentitud de los preparativos, ambos buzos se enfrían considerablemente antes de la inmersión. Carl Berrisford utiliza equipo prestado en parte por otro buceador ya que no ha podido traer todo su equipo personal desde Taiwán. Motivado por esta falta de adaptación del equipo, se produce un incidente serio de descontrol de flotabilidad a pocos metros de la entrada que acaba afortunadamente sin incidentes en una de las cámaras aéreas iniciales. Abortamos la inmersión tras el mismo obteniendo conclusiones interesantes en cuanto adaptación y protección térmica.
2.- 03-06-2002
Buzos: José Azpiroz, José Ignacio Olave.
Apoyo exterior: Carlos Castro, Javier Castro
Material: 4*15 litros aire comprimido.
Objetivo: Instalación nuevo hilo guía.
Descripción: Entran ambos buceadores procediendo a instalar un nuevo hilo guía de 12mm hasta 80 metros de distancia. La instalación se hace dificultosa por el grosor del hilo. Inmersión sin incidentes.
3.- 10-06-2002
Buzos: Javier Castro y José Ignacio Olave
Apoyo exterior: José Azpiroz y Carlos Castro.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%.
Objetivo: Instalación nuevo hilo guía y exploración galería.
Descripción: Se instala nuevo hilo guía de 12mm desde 80mts hasta 190 de penetración y 40 de profundidad. Se considera este el límite máximo para trabajar con un cabo tan grueso. Se constata que la galería sigue con el mismo rumbo y pendiente.
4.- 15-06-2002
Buzos: José Azpiroz y Miguel Castro.
Apoyo exterior: Joaquín González y Martín Burgui.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%
Objetivo: Limpieza antiguo hilo guía.
Descripción: Se procede a retirar todo el hilo guía antiguo de expediciones anteriores, que en ocasiones supone un serio peligro de enganche. Se procede igualmente a instalar un hilo de 3mm en el atajo del pozo que evita la subida y bajada del mismo.
5.- 22-06-2002
Buzos: Martín Burgui y José Ignacio Olave
Apoyo exterior: Carlos Castro, Fernando Sarría.
Material: 4*15 litros heliair. 7 litros O2. 2*10 litros nitrox 32.
Objetivo: Progresar en la exploración de la galería. Experimentar la utilización de las mezclas con helio.
Descripción: Desde la cota –40mts, 190 metros de penetración, se va instalando un nuevo hilo de 3mm ya que no es factible colocar el grueso de 12mm. Se alcanza la profundidad de 54 metros y 250 de penetración. Se nota una gran mejoría de capacidad de coordinación y lucidez. La inmersión se desarrolla sin incidentes salvo mucho frío en las paradas de descompresión.
6.- 30-06-2002
Buzos: Martín Burgui y José Ignacio Olave.
Apoyo exterior: Carlos Castro, Javier Castro.
Material: 4*15 litros heliair. 2*7 litros O2 100%. 2*7 litros nitrox 32.
Objetivo: Progresar en la exploración de la galería.
Descripción: Se aplican mezclas respiratorias con helio. Uno de los buzos permanece a –40 metros como buzo de seguridad, y el otro avanza por la galería. Se alcanza una profundidad de 59 metros y 355 metros de penetración. Visibilidad muy baja. Frío intenso en la descompresión.
7.- 21-07-2002
Buzos: Martín Burgui, Joaquín González, Miguel Castro.
Apoyo exterior: José Azpíroz, Carlos Castro, Fernando Sarría.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 2*12 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%. 10 litros nitrox 32. 2 litros argón.
Objetivo: Adaptación a inmersiones profundas con aire, toma de datos para cálculos de resistencia al frío de reguladores y buzos, consumo y avance para la punta y topografía.
Descripción: Inicia la inmersión Martín que se dirige adelantado hacia la punta. Posteriormente entramos Joaquín y Miguel, con idea de bajar hasta la cota -40mts, y a la vista del estado físico general decidir si proseguimos o no. A -40mts, el consumo es correcto, así que decidimos seguir hacia abajo. A-50 metros nos cruzamos con Martín que ya está de vuelta.
A –59 metros, se produce un fallo en uno de los reguladores de Joaquín, obligándonos a abortar la inmersión y saliendo compartiendo gas desde esa cota. La inmersión se salda sin mayores incidentes.
Comprobamos que un regulador Beuchat nuevo, y teóricamente resistente a estas condiciones ha fallado completamente.
Constatamos una afección leve de narcosis por nitrógeno a esas cotas.
8.- 30-07-2002
Buzos: Fernando Sarría, Javier Castro.
Apoyo Exterior: Carlos Castro, José Ignacio Olave.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 1*7 litros O2 100%. 1*12 litros nitrox 32
Objetivo: Instalación de botella de seguridad.
Descripción: A la vista del susto de la inmersión anterior, y para incrementar la seguridad en exploraciones posteriores, se decide instalar una botella de seguridad para uso de emergencia con doble regulador cargada con 2400 litros de nitrox 32 a 40 metros de profundidad y 190 de penetración. La turbidez, y fuerte corriente hacen que se instale al inicio de la galería a –12 metros de profundidad y 100 metros de penetración. Se aprovecha para instalar flechas orientadoras táctiles en el atajo del pozo.
9.- 04-08-2002.
Buzos: Miguel Castro y Joaquín González.
Apoyo exterior: Fernando Sarría y Javier Castro.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%
Objetivo: Comprobar la viabilidad del uso de torpedos para inmersiones posteriores.
Descripción: Se intenta progresar con dos torpedos Scubapro Sea Glider. Se constata que la baja visibilidad hace que se pierda de vista el hilo guía al menor despiste, llegando a impactar en dos ocasiones con proyecciones del techo. Se penetra 100 metros con dificultad. Queda claro que mientras no se aclare el agua, su utilización es inútil además de peligrosa.
10.- 25-08-2002
Buzos: José Ignacio Olave, Joaquín González, Miguel Castro
Apoyo exterior: Carlos Castro, Fernando Sarría.
Material: 4*12 litros aire comprimido. 2*15 litros aire comprimido. 2 litros. argón.
Objetivo: Toma de cotas transversales en la galería a 110, 120 y 130 metros. Toma de rumbos de brújula a -40 metros. Fotografía subacuática.
Descripción: Pese a la turbidez que no permite una visibilidad superior a 1,5 metros, se consiguen los dos primeros objetivos. La fotografía resulta imposible. Inmersión sin incidentes.
11.- 20-09-2002
Buzos: Carlos Castro y José Ignacio Olave
Apoyo exterior: Miguel Castro y Fernando Sarría.
Material: 4*15 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%. 2 litros argón
Objetivo: Toma de cotas en el atajo del pozo y del cambio de rumbo en la galería principal a – 40 metros.
Descripción: A pesar de la turbidez del agua, afortunadamente algo menor que en la inmersión precedente, se consiguen ambos objetivos.
12.- 23-09-2002
Buzos: José Ignacio Olave y Martín Burgui. , Fernando Sarría.2*15 litros.
Apoyo exterior: Javier Castro.
Material: 2*12 litros aire comprimido. Heliair. 10 litros nitrox 32. 7 litros O2 100%. 2*2 litros argón.
Objetivo: Experimentar la configuración para realizar nueva punta y tomar datos de rumbos y perfil en profundidad.
Descripción: La turbidez extrema hace que uno de los buceadores se despiste en la entrada, siéndole dificultoso hallar el hilo guía. Se toman datos de galería hasta 240 metros. Se comprueba la eficacia de los guantes secos.
13.- 24-09-2002
Buzos: Martín Burgui
Apoyo exterior: José Ignacio Olave
Material: 2*15 heliair. 10 litros nitrox 32. 7 litros. O2 100%.
Objetivo: Toma datos topográficos punta.
Descripción: En una inmersión sin incidentes se toman los datos de rumbos, profundidades y perfiles.
14.- 02-11-2002
Buzos: Javier Castro, Carlos Castro
Apoyo exterior: José Ignacio Olave.
Material: 4*12 litros aire comprimido. 7 litros O2 100%
Objetivo: Filmación vídeo.
Descripción: A pesar de la turbidez del agua se consigue hacer una filmación básica con cámara digital.
A la vista de que ni un solo día de esta campaña hemos disfrutado de condiciones idóneas de visibilidad, y a la vista del hastío del equipo de exploración, decidimos suspender las inmersiones en tanto no mejore la transparencia del agua.
PARTICIPANTES
Agradecimientos: Al Dpto. de Obras Públicas del Gobierno de Navarra
Pamplona, a 3 de Febrero de 2005
Composición: Javi Castro
Memoria y fotos: Archivo Grupo Tritón
|